8 de marzo: la Iglesia recuerda a San Juan de Dios, patrono de los enfermos. Conoce su oración
Esta es una oración para pedir el auxilio a este intercesor de los enfermos.
San Juan de Dios es el intercesor de los enfermos, entre ellos de quienes tienen algún padecimiento mental como la depresión.
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¿Quién fue San Juan de Dios?
Juan nació en Toledo en 1495. Su madre era cristiana y su padre de origen judío.
Este santo dedicó gran parte de su vida a recoger a los enfermos. Muchos de ellos eran arrojados a la calle por sus familiares, y él los cuidaba y hospedaba en su casa.
Su vocación nació cuando oyó predicar a san Juan de Ávila, causó en él tal conmoción que para conocer en carne propia los tratos que se le daban a los pacientes hospitalizados en manicomios se hizo pasar por enfermo mental.
Cuando salió del hospital, Juan asumió el compromiso de atender a los enfermos, los pobres y a los necesitados.
En la ciudad de Granada había tan solo 10 hospitales con muy pocas camas. Fue así como decidió realizar cinco fundaciones hospitalarias. La primera la levantó en una casa-albergue en la zona de la Pescadería, donde se puso al servicio de los más desamparados.
Poco a poco fue creando más hospitales con una visión caritativa, sin dejar de lado su genialidad hospitalaria y profesional, donde colocó a los enfermos por especialidades, separando a hombres de mujeres e incluyendo el servicio desinteresado de médicos, enfermeros, auxiliares, colaboradores administrativos, sacerdotes, religiosos y bienhechores.
De este modo, nació la Orden Hospitalaria, que fue el inicio del hospital moderno. La Fraternidad Hospitalaria fue aprobada por san Pío V en 1571.
Caridad hasta el último momento
San Juan de Dios destacó por su extraordinaria caridad hacia los pobres y enfermos. Su valentía quedó de manifiesto cuando ayudó a rescatar a los pacientes durante el incendio del Hospital Real de Granada. Años después, en el invierno de 1549, se lanzó al río Genil para salvar a un joven que se ahogaba; aquel esfuerzo le provocó la enfermedad que finalmente lo llevaría a la muerte.
Postrado en cama, continuó preocupado por los enfermos de su hospital. Desde su lecho pedía a sus hermanos que a nadie le faltara atención, pues para él los pobres eran el corazón de su obra. Cuando el arzobispo de Granada le sugirió expulsar a algunos problemáticos, Juan de Dios respondió con humildad que el único indigno era él y que los pobres siempre debían ser acogidos.
Antes de morir puso en orden sus cuentas, encomendó el cuidado de los necesitados a sus hermanos y recibió los sacramentos. Finalmente, arrodillado y abrazado a un crucifijo, pronunció sus últimas palabras: “Jesús, Jesús, en tus manos me encomiendo”. Murió el 8 de marzo de 1550, dejando a Granada profundamente conmovida por su vida de entrega y misericordia.
Con esta oración pidamos fortaleza a san Juan de Dios y su apoyo como intercesor ante una depresión.
Oración a San Juan de Dios
San Juan de Dios,
bondadoso benefactor,
insigne de los enfermos,
los deshauciados y abandonados,
de los que sufren depresión, angustia o ansiedad.
De los traumatizados, de las víctimas de abusos
y de toda persona desamparada
o en dificultad,
te suplicamos de todo corazón,
y por la poderosa ayuda divina
que tú recibiste de tu protector
el arcángel san Rafael,
que nos des tu asistencia
e intercedas por nosotros
en nuestras necesidades corporales,
espirituales y materiales:
(pedir lo que se necesita)
No nos niegues la ayuda
que con fe te pedimos,
mira nuestras carencias,
nuestros agobios,
tiende tu generosa mano
y danos tu auxilio,
danos las bendiciones
que tanto precisamos
para solucionar nuestros problemas.
Pide por nosotros
al Señor de la Misericordia
y consigue que
seamos escuchados y atendidos.
Asimismo, te pido que me hagas partícipe
del conocimiento de Dios,
para que conociéndolo
Le amemos, Le sirvamos y Le adoremos,
porque no hay mayor pobreza
que el desconocimiento de Dios,
y libres ya de esta pobreza espiritual,
seamos dorados de obras
espirituales y materiales
para de esta manera,
vencer los obstáculos
de la vida presente
y también seamos dignos
de las glorias
y maravillas celestiales.
Te lo pedimos
por Jesucristo Nuestro Señor,
Nuestro Salvador,
Amén.


