¿Cómo fue el martirio de San Maximiliano María Kolbe?
San Maximiliano María Kolbe es un ejemplo de valentía, sacrificio y amor al prójimo. Su vida, marcada por la entrega y la fe, estuvo guiada por la defensa de la dignidad humana, la pureza de corazón y una profunda confianza en Dios, hasta abrazar con heroísmo el martirio.
San Maximiliano Kolbe, patrono de los comunicadores y de los radioaficionados, es un mártir de la Iglesia católica nacido en Polonia en 1894, quien murió en la Segunda Guerra Mundial, en apego a uno de los más conocidos principios cristianos: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”.
¿Quién fue y qué hizo Maximiliano Kolbe?
Maximiliano nació bajo el nombre de Raymund Kolbe el 8 de enero de 1894 en Zdunska Wola, en el Reino de Polonia, que en aquel entonces formaba parte del imperio ruso. Su padre era de origen alemán y su madre era polaca. La familia era relativamente pobre. en 1914, a su padre lo capturaron los rusos y lo ahorcaron por su postura de una Polonia independiente.
Desde pequeño, Raymund desarrolló una profunda vocación religiosa. Relató que en una ocasión tuvo una visión de la Virgen María, que le ofreció dos coronas, una blanca y una roja.
“Me preguntó si estaba dispuesto a aceptar alguna de ellas. La blanca significaba que debía perseverar en la pureza, y la roja que debía convertirme en mártir. Le dije que las aceptaría ambas”.
Votos religiosos y sacerdocio
Con tan sólo 13 años, Raymund y su hermano abandonaron su hogar y, de forma clandestina, cruzaron la frontera con Austria-Hungría para ingresar en el seminario franciscano conventual de Lwow.
En 1910, recibió el nombre religioso de Maximiliano e hizo sus votos perpetuos en 1914. Luego se trasladó a Roma para estudiar un doctorado en filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana en 1915.
Obras pastorales
Maximiliano Kolbe fue ordenado sacerdote franciscano en 1918, y dedicó su vida a difundir la devoción a la Santísima Virgen María, para lo cual fundó la “Milicia de la Inmaculada”, organización cuyo fin era alentar a las personas de buena voluntad a aceptar a Nuestra Señora en su vida y desarrollar una relación personal con ella, con el propósito de ganar el mundo para Cristo mediante su intercesión.
Fundó también una radiodifusora y dos periódicos, El Caballero de la Inmaculada y El Pequeño diario; asimismo, estableció una imprenta en la Ciudad de la Inmaculada (Polonia).
En 1930 lo enviaron a Japón, done fundó monasterio y una revista católica en Nagazaki, ciudad que sería destruida en 1945 por la bomba atómica. No obstante, debido a su posición en la ladera de una montaña, el monasterio sobrevivió al ataque.
Segunda Guerra Mundial
Al comienzo de la II Guerra Mundial, Maximiliano se encontraba en el convento de Niepokalanow, la “Ciudad de la Inmaculada”, que en su comienzo había comenzado con 18 frailes y poco a poco se sumaron hasta 650 religiosos, lo que la hacía la casa católica más grande de Europa.
Muchos refugiados, tanto polacos como judíos, buscaron asilo en el monasterio de Kolbe. Estos ayudaron a esconder, alimentar y vestir a 3 mil refugiados (se estima que la mitad eran judíos).
En 1941, la publicación de Kolbe, El Caballero de la Inmaculada, criticó duramente a los nazis por su persecución y violencia.
Su martirio y asesinato
Tras la publicación, fue arrestado por la Gestapo, y llevado prisionero al campo de concentración de Auschwitz, junto con todos sus colaboradores, acusados por esconder judíos y atentar contra el régimen. A Maximiliano lo registrarían como el prisionero número 16670.
Los prisioneros sobrevivientes compartirían tiempo después que Maximiliano siempre se mostró generoso, compartiendo a menudo sus raciones con los demás, además de brindarles consuelo en los momentos más duros.
En 1941, mientras el padre Maximiliano Kolbe se hallaba prisionero en Auschwitz, se registró la fuga de un preso, lo cual, de acuerdo con la ley de los alemanes, debía ser castigado con la muerte de diez de sus compañeros, escogidos bajo un sorteo que consistía en colocar a todos en formación e irlos contando, de manera que a quienes les tocaba el número diez eran condenados a morir de hambre en un sótano.
¿Qué hizo san Maximiliano para ser santo?
De pronto, en la cuenta se escuchó un “diez”, que correspondía a un hombre llamado Franciszek Gajowniczek, quien exclamó: “¡Dios mío, yo tengo esposa e hijos. ¿Quién los va a cuidar?”.
En ese momento, el padre Kolbe dijo al oficial: “Yo me ofrezco para reemplazar al compañero que ha sido señalado para morir de hambre”. “¿Y por qué?”, le preguntó el oficial. “Porque él tiene esposa e hijos que lo necesitan -respondió el padre Kolbe-; yo en cambio soy soltero y solo, y nadie me necesita”. “¡Aceptado!”, exclamó el oficial.
Así, el padre Maximiliano Kolbe fue llevado junto con nueve de sus compañeros a ese sótano destinado a los condenados a morir de hambre. Él animaba a los demás y rezaba con ellos.
En cada inspección, los soldados encontraban a Maximiliano en constante oración, de rodillas o de pie, y miraba con serenidad a sus compañeros y captores.
Durante esos días terribles, el pdre Kolbe nunca se quejó; por el contrario, animaba a los demás.
Poco a poco iban muriendo sus compañeros, y al final solamente quedó él con vida; sin embargo, como ya se necesitaba ese espacio para meter a otros diez presos, el 14 de agosto de ese año, 1941, el padre Maximiliano Kolbe fue asesinado con una inyección de cianuro.
Juan Pablo II: Maximiliano Kolbe, la vida por Cristo
Maximiliano Kolbe fue beatificado en 1971 por el Papa Pablo VI, y canonizado en 1982 por el Papa Juan Pablo II, quien años antes, en 1979, había visitado el otrora campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, y celebrado ahí una Santa Misa.
Durante aquella visita, Juan Pablo II señaló que ese lugar había sido construido sobre el desprecio y la crueldad del hombre. Posteriormente, arrodillado sobre tumbas sin nombre, señaló: “Auschwitz es una cuenta con la conciencia de la humanidad, mediante estas lápidas, que dan testimonio de las víctimas. Auschwitz es un lugar que no basta sólo visitarlo. Durante la visita, hay que pensar con temor dónde están las fronteras del odio”.
Cabe señalar que el Papa Juan Pablo II tenía una especial admiración por san Maximiliano Kolbe, quien influyó en su vocación sacerdotal, y a quien se refería como el “franciscano de Niepokalanów”, ejemplo de quien ofrece su vida por Cristo.
Benedicto XVI: Maximiliano Kolbe, amor heroico
En el año 2006, durante su Visita Apostólica a Polonia, el Papa Benedicto XVI también acudió a ese lugar que había servido campo de exterminio nazi, al que calificó como un lugar de horror, de acumulación de crímenes contra Dios y contra el hombre.
“El Papa Juan Pablo II -dijo Benedicto XVI- estuvo aquí como hijo del pueblo polaco. Yo ahora estoy aquí como hijo del pueblo alemán, como hijo del pueblo sobre el cual un grupo de criminales alcanzó el poder mediante promesas mentirosas, en nombre de perspectivas de grandeza, de recuperación del honor de la nación y de su importancia, con previsiones de bienestar, y también con la fuerza del terror y de la intimidación; así, usaron y abusaron de nuestro pueblo como instrumento de su frenesí de destrucción y dominio”.
A san Maximiliano Kolbe -diría después el Papa Benedicto XVI durante una Audiencia General- se le atribuyen las siguientes palabras, que habría pronunciado en el pleno furor de la persecución nazi: “El odio no es una fuerza creativa: lo es sólo el amor”. “El generoso ofrecimiento que hizo de sí -agregó-, a cambio de un compañero de prisión, mismo que culminó con su muerte el 14 de agosto de 1941, fue una prueba heroica de amor”.
El Papa Francisco oró en el sótano de su martirio
En 2016, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Cracovia, tocó el turno al Papa Francisco de visitar Auschwitz-Birkenau, y en la Plaza del Apelo, donde los prisioneros eran ahorcados, tocó y besó una de las vigas de soporte de la estructura utilizada para la horca.
Posteriormente se encontró con diez sobrevivientes del Holocausto, y enseguida caminó hacia al muro de los fusilamientos, donde colocó una vela y permaneció largo tiempo en oración. El Santo Padre también caminó delante de las 23 estrellas conmemorativas del Monumento Internacional en Memoria de las Víctimas del Nazismo, e ingresó al sótano en el que fue martirizado y asesinado san Maximiliano Kolbe, donde guardó un largo momento de silencio y de oración.
¿Cuándo se celebra el día de san Maximiliano Kolbe?
San Maximiliano Kolbe se celebra el 14 de agosto. Es la fecha en la que se conmemora su martirio en el campo de concentración de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial.
San Maximiliano Kolbe es un ejemplo de valentía, sacrificio y amor al prójimo, y su festividad es una oportunidad para recordar su vida y legado en la tradición católica.


