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6 de febrero: recordamos a San Pablo Miki y los mártires de Nagasaki

El 6 de febrero, la Iglesia católica recuerda a San Pablo Miki y sus compañeros mártires de Nagasaki.

5 febrero, 2021
6 de febrero: recordamos a San Pablo Miki y los mártires de Nagasaki
San Pablo Miki y sus compañeros mártires de Nagasaki, Japón.

Era el año de 1597 cuando en Japón gobernaba Taikosama, un emperador cruel y vicioso, cuyo objetivo era erradicar el cristianismo en su reino. Ante la negativa de abandonar la isla, San pablo Miki y sus compañeros misioneros, siguieron su ministerio para seguir llevando el mensaje de Cristo en el “país del sol naciente”. 

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¿Quiénes fueron San Pablo Miki y sus compañeros mártires?

San Pablo Miki procedía de una familia adinerada cercana a Osaka y se hizo cristiano junto con su familia. Cuando cumplió 20 años se se matriculó en el seminario de Azuchi que pertenecía a los jesuitas. Dos años después entró a la Compañía. Gracias a su facilidad de habla pudo convertir a muchos budistas a la fe cristiana.

A Pablo sólo le faltaban dos meses para ordenarse sacerdote cuando fue arrestado junto con otros cristianos. 

Juicio, sentencia y martirio

El 1 de enero de 1597, salieron para Meako los presos de Osaka. Solo quedaron libres Juan Pobre y Fr. Jerónimo de Jesús, pues Fr. Pedro les ordenó que se escondieran para que luego fueran a Manila a compartir con sus hermanos lo ocurrido.

Taikosama ordenó que el viernes 3 de enero cortaran las orejas y la nariz a sus prisioneros, pero gracias a la gestión del español Pedro Sotelo de Morales y del general Matías de Landecho se acordó que sólo les quitasen una oreja.  Fueron llevados a una pagoda donde se aplicó la sentencia y comenzó el martirio. 

Entre la nieve invernal peregrinaron 800 kilómetros expuestos al ridículo: Osaka, Sakai, Nara, Tzu, Nagoya; los regresaron a Osaka el 9 de enero para continuar por las provincias de Setsu, Harima, Bizen, Bitchu, Bingo, Aki, Suwo y Nagato hasta llegar a Fakata donde llegaron el último de enero, 14 de la Luna en la cuenta de Japón. El primero de febrero llegaron al pueblo de Karazu, luego a Urakami, que está a media legua de Nagasaki. Siempre fueron exhibidos en 8 carretas tiradas por bueyes.   

El 5 de febrero de 1597, sobre una colina de Nagasaki, 26 cristianos fueron llevados a sus cruces donde, en vez de clavarlos, fueron colgados por medio de 5 argollas de hierro.

Uno de los primeros en ser crucificados fue Felipe, que de forma providencial quedó en el centro del semicírculo de mártires. Una vez fijado en la cruz, los verdugos la izaron en alto y la dejaron caer de golpe en el agujero que habían cavado.

A Felipe de Jesús  le dieron tres lanzadas y murió primero; el último fue Pedro Bautista. Taikosama había ordenado que los cuerpos permanecieran en las cruces hasta que fueran devorados por las aves, pero se conservaron incorruptos varios meses.

Lista de los mártires de Nagasaki

San Pablo Miki y compañeros misioneros
Martirio de San Pablo Miki y sus compañeros misioneros. Foto: Especial.

El sacerdote jesuita Xavier Escalada, uno de sus biógrafos, investigó el orden en que crucificaron los 26 mártires:

  1. San Francisco de Kyoto, carpintero ‘adaucto’ o añadido, porque lo incorporaron en el camino.
  2. San Cosme Takeya, forjador de espadas, catequista.
  3. San Pedro Sukeyiró, joven de Kyoto, también añadido en el camino.
  4. San Miguel Kozaki, fabricante de arcos y flechas, padre de Tomás (N. 20).
  5. San Diego Kisai, S.J., de 64 años, hermano jesuita, gran devoto de la Pasión del Señor.
  6. San Pablo Miki, S.J., insigne predicador, hijo de samuráis, líder elocuente de la fe.
  7. San Pablo Ibaraki, humilde y ferviente catequista, que gustaba de ayudar a los pobres.
  8. San Juan de Gotoo S.J., 19 años limpios y alegres en su entusiasta fervor juvenil.
  9. San Luis Ibaraki, de 12 años, que reía y cantaba en su cruz pequeñita: “Aquí va Luisillo, con tanto ánimo y fervor que pone admiración en todos”.
  10. San Antonio de Nagasaki, de 13 años, que animaba a su madre desde la cruz.
  11. San Pedro Bautista, que trabajó en México y pedía clavos para morir en la cruz con ellos.
  12. San Martín de la Ascensión, guipuzcoano, profesor de teología en el Convento de Churubusco.
  13. San Felipe de Jesús, de 24 años, “el mayor y mejor de los mexicanos”.
  14. San Gonzalo, hermano franciscano, brazo derecho de San Pedro Bautista.
  15. San Francisco Blanco, de Monterrey, Galicia, alumno de teología en Churubusco.
  16. San Francisco de San Miguel, hermano franciscano, silencioso, humilde, confiado.
  17. San Matías, crucificado en vez de otro Matías, al que quiso sustituir.
  18. San León Karasumaru, fue bonzo budista antes de su conversión; hombre de oración profunda.
  19. San Ventura, educado en un monasterio budista, y después ferviente cristiano.
  20. Santo Tomás Kosaki, niño de 14 años, recto, decidido y muy fervoroso.
  21. San Joaquín Sakahibara, cocinero de los padres franciscanos, de alma ardiente y decidida.
  22. San Francisco, médico de 48 años, apóstol que convirtió a muchos a la nueva fe.
  23. Santo Tomás Dangui, farmacéutico, una vida consagrada totalmente al Evangelio.
  24. San Juan Kinuya, fabricante de sedas, extraordinario para unir oración y trabajo.
  25. San Gabriel de Ise, de 19 años, audaz y decidido en su hermosa personalidad.
  26. San Pablo Suzuki, fogoso, brillante catequista y predicador de la fe por la que moría.

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Devoción a los santos mártires cristianos

Los padres agustinos Fr. Mateo de Mendoza y Fr. Diego de Guevara consiguieron que algunos cristianos robaran los cuerpos de los mártires, entre ellos, el de Pedro Bautista y Felipe de Jesús.

Algunas reliquias las sepultaron en el convento de San Agustín en Manila, en la Pascua de 1597 y otras en Japón, Europa y México.

En la capilla de San Felipe de Jesús, en la Catedral de México, se encuentra un pequeño relicario oval que contiene tres astillas de sus huesos; fue donado por una familia católica bajo la gestión del Cardenal Norberto Rivera.

La Loma de los Trigos, en Nagasaki, donde los crucificaron, desde entonces se llamó Loma de los Mártires

Bernardo de Balbuena, poeta y eclesiástico español, cantó en su obra cumbre, Grandeza Mexicana, (1604), un poema en honor de estos santos mártires:

En ti se junta España con la China,
Italia con Japón, y finalmente
un mundo entero en trato y disciplina.

En ti de los tesoros del poniente
se goza lo mejor; en ti la nata
de cuanto entre su luz cría el oriente.

Beatificación y canonización

El Proceso de beatificación lo inició Fr. Marcelo de Rivadeneyra en 1616 bajo el pontificado de Paulo V. Se formaron 5 tribunales: dos en México, dos en Filipinas y uno en Japón.

Tres décadas después del martirio, el 14 de septiembre de 1627, Urbano VIII, en su BulaSalvatoris Nostri Jesu Christi declaró beatos a Felipe de Jesús y a los otros 25 mártires. Luego, el 8 de junio de 1862, Pío IX canonizó a San Felipe de Jesús.



Autor

Estudió Periodismo y Comunicación Colectiva en la UNAM. Con 30 años de experiencia en periodismo, se ha especializado en la cobertura religiosa, trabajando en Televisa S.A. y Televisión Azteca. En 1997, recibió el Premio Nacional de Periodismo del Club de Periodistas de México. Ha realizado reportajes en cuatro continentes, incluyendo coberturas significativas como el Jubileo del año 2000 en Roma, los funerales de Juan Pablo II, el viaje de Juan Pablo II a Tierra Santa y el Encuentro Mundial de la Juventud en Sydney. Fue Jefe de Prensa durante el VI Encuentro Mundial de las Familias en México. Además, ha colaborado en publicaciones como Época, Última Moda e Impacto, donde mantiene columnas sobre cultura religiosa. Ha escrito varios libros, entre ellos "El Agua del destino" y "Popocatépetl: Mito, ciencia y cultura". También es comentarista en programas de radio.