Ayuno, oración y limosna en el camino cuaresmal

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La respuesta de Jesús ante la tentación

Jesús no finca su criterio de discernimiento en sí mismo, como si estar seguro de sí mismo. Más bien, se basa en la voluntad de Dios manifiesta en la Escritura

20 febrero, 2026

He notado que las dos primeras tentaciones comienzan con la frase “si eres hijo de Dios” y la tercera
tentación no, ¿Por qué el diablo desistió de cuestionar a Jesús de esa manera?

Este domingo iniciamos el ciclo de lecturas dominicales de cuaresma. Todos los años, sin importar que
evangelio estemos siguiendo, inicia con la lectura de las tentaciones de Jesús en el desierto. Los
evangelistas que nos presentan este pasaje son san Marcos, san Mateo y san Lucas.

San Juan no nos narra estas tentaciones. Todos los evangelistas concuerdan en que Jesús fue al desierto antes de iniciar su ministerio; otro punto de concordancia es que pasó cuarenta días y sus noches sin comer ni beber y al término de este tiempo fue tentado. El último punto de acuerdo es que Jesús venció las tentaciones.

A partir de estos puntos de concordancia, quienes han tratado de entender la razón por la cual se
inician los domingos del tiempo de cuaresma con este pasaje
, es que se nos pone de ejemplo al Señor
Jesús, verdadero hombre como nosotros, sometido a las tentaciones, como todos nosotros, y saliendo
victorioso de ellas.

En el evangelio de San Mateo que leímos este año, llama la atención que en las dos primeras tentaciones el maligno pretende socavar la identidad de Jesús, diciendo “si esres el hijo de Dios”, como si dañando la seguridad en sí mismo lo pudiera hacer caer. La manera de responder de Jesús está totalmente referida a la Escritura, en concreto al Antiguo Testamento, que era la palabra de Dios conocida por Él. Jesús no finca su criterio de discernimiento en sí mismo, como si estar seguro de sí mismo, le fuera a dar la victoria. Más bien, se basa en la voluntad de Dios manifiesta en la Escritura.

La tercera tentación, en cambio, ya no hace alusión a la certeza de ser hijo de Dios, y lanza una promesa “te daré todo esto…” Nuevamente la respuesta de Jesús se basa en la voluntad de Dios expresada en la Escritura, pero su negativa es más rotunda, dando la orden al maligno de alejarse.