Opinión

Angelus dominical: Siempre, Sinceramente, Silenciosamente

YA ESTOY ESCUCHANDO música de Navidad (con mis audífonos, en la oficina) y rápido caigo en la cuenta que en este rubro no hay tema más universal, más prolijo, más variado, más versátil, más abordado, ¡ni más bello!, que el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, en el portal de Belén, en brazos de María, bajo el cuidado de José…

EL ADVIENTO INICIA y por eso me reubico en los últimos días del embarazo de aquella mujercita que supo decirle ¡Si! a Dios:  SIempre, SInceramente, SIlenciosamente; y su respuesta -personal y profunda- estuvo respaldada por otra personita tan silenciosa, tan sincera, tan sigilosa, y tan amorosa, que viene a completar el marco perfecto para recibir a Jesús…

ES DE JOSÉ DE NAZARET de quien estoy hablando, y lo hago subrayando que el amor siempre será capaz de romper cualquier barrera inútil y todo condicionamiento esclavizante, que el amor auténtico va más allá de la conveniencia o afinidad, que no se reduce a un atractivo o superficialidad, que el amor cumplirá y superará toda ley debidamente establecida y toda norma provechosa…

JOSÉ Y MARÍA estaban comprometidos en matrimonio; y no busquemos en el relato evangélico respuestas ociosas a nuestras preguntas desproporcionadas, morbosas y hasta inicuas, más bien quedémonos con este preciso y precioso dato: María aceptó a José y él la aceptó a ella, ¡y con todo amor, claro está!…

LA ACEPTACIÓN NO VA con la resignación, ni con el acomodamiento, ni con la negociación, ¡no!, y aceptar es lo más valioso que puede sucederle al hombre y a la mujer que se conocen y se vinculan hasta llegar al matrimonio; detenerse en otros esquemas (unión libre, segundo frente, mera unión civil) dejará inconcluso e inseguro un modo de vivir que está llamado a la plenitud…

LA PARTE CENTRAL del rito del sacramento del matrimonio está marcada por la manifestación -con toda libertad, con toda conciencia, con toda voluntad- de la a-cep-ta-ción de los contrayentes; de ahí que la perpetuidad de la unión no sólo es consecuencia de un acto de libertad, sino que es ámbito propio de la presencia y bendición de Dios a los cónyuges…

DIVERSAS NOVELAS han retratado a san José, y todas tienen el valor de meterse en la psicología y en el ambiente de este singular personaje, y aunque no logren agotar los vericuetos y sinuosidades -estoy cierto que jamás lo intentaron-, bien reflejan lo complejo y rico de este carpintero que amó y cuidó a María y a Jesús

HACE TREINTA AÑOS (¿ya tantos?) leí “Per amore, solo per amore”, novela escrita por Pascuale Festa Campanile, que podría traducirse sin más: “Por amor, solo por amor”, en efecto, eso fue lo que vivió José, que tuvo la enorme gracia de ser el mejor esposo y el mejor padre de toda la historia, ¿quieres que te diga por qué?, ¡ya ni hace falta responder!…

TIEMPO DE ESPERA, de preparación, de previsión, de cálculo y anhelo, de ansia y emoción, es el Adviento; te recomiendo que no te distraigas en lo que no es Navidad, en lo que no es Jesús-nacido, en lo que no es María-y-José-esperando, en lo que no es llegada-del-Salvador; ¡ponte abusado!, pues los riesgos de celebrar la Navidad sin Jesús, son muchos…

TEMA de siempre en las pastorelas son los obstáculos y distractores que deben superar los pastores para llegar hasta Belén y encontrarse con Jesús Niño: que si el pingo les pone tentaciones, que si el diablo los lleva por otro lado, que si satanás los engaña con promesas, que si belcebú los llena de ofertas al dos por uno, que si lucifer les pone pistas de patinaje, que si el chamuco les quiere dar un bono de fin de año, que si el cuernudo los quiere ver felices, felices, felices: ¡en realidad no quiere que lleguen con Jesús! (y conste que las minúsculas en los nombres del Acusador son a posta, o sea: adrede…

HAY QUE TOMAR en serio el Adviento y no dejarlo en preparación de un aniversario, ni disminuirlo como antesala fiestera de otra fiesta mayor, ni sustituirlo con la vistosidad de adornos, ni tomarlo como pretexto para gastar y gastar, y -¡menos aún!- remplazarlo con gnomos, duendes, osos y santocloses…

SI ACASO ESTÁS viviendo un embarazo y/o un nacimiento muy cercano (¿eres papá o mamá?, ¿eres abuela o hermano del neonato?) bien entenderás que es más importante el arrullado que la cuna, que lo central y vivo es el que ensució el pañal y no la marca, que quien alegra el corazón de los esposos es su criatura y no la repartición de puros y/o chocolates a toda la bola de gorrones (bueno, con el frío que hace, yo también ¡debo ser gorrón!)…

EN TONO DE TOTAL preparación a la Navidad, quienes publicamos este semanario hemos previsto un encuentro festivo y fraterno; el lugar -céntrico- y la fecha está por confirmarse, aunque lo más probable es que sea el 20 de diciembre; te pedimos llevar dos fotografías familiares en torno a la Navidad y muchas ganas de pasar una velada con villancicos y posada, con nacimiento y peregrinos, con ponche y piñatas, bueno: ¡hasta con el burro y el buey!…

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