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Perfectae Caritatis

Los miembros de los institutos religiosos deben tener presente que con la profesión de los Consejos Evangélicos de Castidad, Obediencia y Pobreza, han dado una respuesta a la llamada divina, viviendo para Dios, es decir, no sólo muertos al pecado, sino también renunciando al mundo.

14 agosto, 2026
Perfectae Caritatis
Imagen de temática religiosa que representa el decreto Perfectae Caritatis del Concilio Vaticano II sobre la adecuada renovación de la Vida Religiosa, acompañado de una Biblia abierta, un crucifijo y una vela como símbolos de fe, oración y seguimiento de Cristo.
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Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México desde el 24 de agosto de 2021. Es el primer obispo mexicano emanado del Camino Neocatecumenal. 

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Decreto sobre la adecuada renovación de la Vida Religiosa

Como fruto de los trabajos y reflexiones del Concilio Vaticano II surgieron 16 documentos eclesiales oficiales aprobados por la Iglesia: 4 Constituciones, 9 Decretos y 3 Declaraciones. La clasificación dependerá de la jerarquía del mismo, del propósito doctrinal, pastoral o normativo para la Iglesia católica.

Dentro de estos decretos encontramos Perfectae Caritatis, que nos habla sobre la adecuada renovación de la vida religiosa. Los Padres conciliares acogieron el proyecto presentado por una comisión y después de varias reflexiones y modificaciones, el 28 de octubre de 1965 se aprobó el texto definitivo.

El decreto sobre la adecuada renovación de la Vida Religiosa menciona que la búsqueda de la caridad perfecta, a través de los consejos evangélicos, tiene su origen en la enseñanza y en el ejemplo del divino Maestro. Busca revitalizar la vocación a través del seguimiento de Cristo como norma suprema y la fidelidad al carisma de cada fundador y aparece como signo esplendido del reino de los cielos.

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Como principios generales de la renovación podemos encontrar: el seguimiento de Cristo, la fidelidad al carisma, la participación eclesial, el conocimiento del mundo y la renovación espiritual. El seguimiento de Cristo implica asumir el Evangelio como regla suprema de toda la vida religiosa; La fidelidad al carisma se plasma en la conservación del espíritu y las sanas tradiciones de los fundadores originales; la participación eclesial mediante la integración activa en la vida eclesial y sus misiones; el conocimiento del mundo es esencial en la Vida Religiosa, ya que es justo en la compresión de la realidad actual de los hombres que se debe implementar la evangelización. Todo para mostrar una renovación espiritual, priorizando la vida interior sobre los cambios exteriores y normativos que se proponen.

Los miembros de los institutos religiosos deben tener presente que con la profesión de los Consejos Evangélicos de Castidad, Obediencia y Pobreza, han dado una respuesta a la llamada divina, viviendo para Dios, es decir, no sólo muertos al pecado, sino también renunciando al mundo. Renunciando al mundo pero sirviendo al mundo con su oración, con su testimonio de vida, estableciendo obras sociales, es decir, en el mundo pero sin ser del mundo.

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Como hemos mencionado en otras ocasiones, la Vida religiosa, asume los Consejos Evangélicos de la Castidad, Obediencia y Pobreza, desde un sentido positivo, como muestra del amor. Así pues, la castidad no se considera como una mera renuncia, sino como un don que libera el corazón para amar a Dios de forma universal. La Pobreza exige ser pobre en la realidad y el espíritu, compartiendo los bienes comunitarios con los necesitados. La Obediencia como ofrenda de la propia voluntad a Dios, donde la autoridad de los superiores debe ejercerse desde el servicio y la escucha.

Así pues, Perfectae Caritatis nos recuerda los diferentes tipos de vida consagrada que existen en la Iglesia. Vida contemplativa: conservan su retiro del mundo, siendo el núcleo de oración de la Iglesia. Vida apostólica: ajustan sus costumbres a las necesidades de sus misiones específicas. Institutos seculares: mantienen la profesión de los votos pero insertos plenamente en el mundo laico. Para cada una de estas formas se exige una formación integral, es decir, se exige una formación espiritual y doctrinal continua basada en las Escrituras y la liturgia.

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Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México desde el 24 de agosto de 2021. Es el primer obispo mexicano emanado del Camino Neocatecumenal.