“No dejen de orar por mí”: Mensaje del Card. Aguiar por 25 años de obispo

El Arzobispo Primado de México cumple 25 años de Ministerio Episcopal este 29 de junio.
El Cardenal Carlos Aguiar y el obispo Carlos Samaniego, visitaron la capilla de Tierra Nueva.
El Cardenal Carlos Aguiar y el obispo Carlos Samaniego, visitaron la capilla de Tierra Nueva.

Participa cada lunes a las 21:00 horas (tiempo del centro de México) en La Voz del Obispo en Facebook Live.  Este lunes 27 de junio podrás conversar con el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México

 

Ante la inminencia de llegar el miércoles 29 de junio de 2022 a mis 25 años de Ministerio Episcopal, les comparto con alegría e inmensa gratitud a Dios, Nuestro Padre, su llamada a servir como Pastor de una Iglesia particular: 12 años en la Diócesis de Texcoco, 10 años en la Arquidiócesis de Tlalnepantla, y ahora ya en camino de 5 años en esta Arquidiócesis Primada de México.




¿Qué he descubierto en este servicio episcopal?

Primero, que el Episcopado es una grave y compleja responsabilidad de conducir las estructuras y las personas (presbíteros, ministros de la Iglesia, agentes de pastoral, y fieles en general) al Encuentro con Jesucristo, que vive entre nosotros y a través de nosotros, desarrollando la conciencia de comunión eclesial.

La conducción pastoral no se logra solamente en la toma de decisiones (que será siempre fundamental e indispensable) sobre personas y estructuras, con responsabilidades y criterios, sino que implica la necesidad de generar un ambiente de buena relación y cordialidad en los diferentes niveles de la vida diocesana, que vaya propiciando la confianza en el Pastor, y la esperanza de desarrollo y crecimiento en el amor a la Iglesia y su misión en el mundo.

Para lo anterior, la conducción pastoral exige trabajo en equipo y coordinación permanente entre sus miembros. Y la primera importante elección del Obispo diocesano es la de integrar el equipo de colaboradores, que actuarán en nombre del Obispo, como colaboradores en el gobierno pastoral de la Diócesis. Ahí el Obispo debe cuidar la constante comunicación y consulta con el equipo de gobierno, que suele llamarse Consejo Episcopal.

Por ello agradezco y agradeceré siempre, como repetidamente lo pide el Papa Francisco: “No dejen de pedir a Dios por mí”.

La Visita Pastoral a las Parroquias la considero una herramienta formidable para conocer la realidad en la que hay que prestar el servicio de la conducción pastoral. En Texcoco la inicié a los dos meses de mi llegada, y ahí sin duda, aprendí a ser Obispo y Pastor. En Tlalnepantla, dado el mayor número de parroquias (Texcoco: 70, y Tlalnepantla: 203), realicé el primer año la visita a las siete Zonas Pastorales y posteriormente a todas las demás; y lo mismo he hecho en esta Arquidiócesis, visitando en el 2018 las 8 Vicarías Episcopales entonces establecidas, y ahora, en cuanto fue posible por la pandemia de covid, estamos ya visitando las 306 Parroquias y las 124 Rectorías (430 en total) en equipo con los Obispos Auxiliares; visita que esperamos culminar el próximo año 2023.

De la misma manera, les comparto el indispensable seguimiento personal al Seminario Diocesano, a las nuevas generaciones de sacerdotes, a los sacerdotes eméritos y a todos los clérigos. Para ello es necesario conocer, atender y acompañarlos en sus distintas etapas de vida, dado que los presbíteros son los indispensables colaboradores del obispo, sin los cuales no es posible conducir una Iglesia particular.

Asimismo, la relación cordial y la articulación con las presencias de vida consagrada y sus obras, de los movimientos y asociaciones apostólicas, con las instituciones educativas y de servicios hospitalarios y de los reclusorios, y los diferentes servicios socio-caritativos que son de relieve y muy necesarios para bien de la sociedad, porque la vitalidad de la Iglesia viene de los fieles laicos, que están presentes en todos los niveles de la sociedad: de gobierno, empresarial, comercial, laboral, etc.

¿Qué se mueve en mi interior?

Ante esta experiencia, que me ha dado la capacidad y la oportunidad de colaborar con la Conferencia Episcopal de México, en general con las CE de América, a través de servicios en el CELAM; y a la Iglesia Universal, colaborando con los diversos Papas San Juan Pablo II, Benedicto XVI, y Francisco: he participado en seis Sínodos, y en Comisiones Pontificias con la PCAL, PCDI, y a partir de febrero próximo en el DEyC.

Por eso, desde el corazón de Pastor, que ha ido desarrollándose en mí, no puedo dejar de expresar con las palabras del Salmo 116: ¿Cómo podré pagar al Señor todo el bien que me ha hecho? ¡Levantaré la copa de la salvación e invocaré su nombre!

 

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