Las Sagradas Escrituras piden honrar a los mayores, ¿qué significa esto?

En las Sagradas Escrituras podemos encontrar varios pasajes que nos hacen presente la riqueza de los ancianos.
Tomás Fernández Blanco / Cathopic

Pensando en la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que la Iglesia celebró este 24 de julio, recordé las palabras del Papa Francisco (audiencia general del 15 de junio del 2022), cuando el mes pasado habló sobre la vejez como un límite y un don, y consideraba que descartarla sería traicionar la vida.

No se puede valorar la vida en función de la utilidad, porque si bien la fuerza física poco a poco va disminuyendo, la riqueza de la experiencia de vida es un tesoro para los demás. El diálogo con los abuelos es fundamental para entablar raíces y no crecer como una generación sin pasado, sin fundamento.

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En las sagradas escrituras podemos encontrar varios pasajes que nos hacen presente la riqueza de los ancianos; por ejemplo, el libro del Eclesiástico nos dice: “No desprecies las historias de los ancianos, que ellos también aprendieron de sus padres; de ellos aprenderás a ser prudente y a responder en el momento justo» (Si 8,9). Y en el libro de la sabiduría leemos: «pues la ancianidad venerable no consiste en larga vida ni se mide por los años. Que las canas del hombre son la prudencia y la edad avanzada, una vida intachable”.(Sab 4,8-9).

Vivimos en una sociedad utilitarista, que siempre mide al hombre en función de la productividad, es decir, cuánto puedes producir … tanto vales. Y muchas veces nos hemos creído esta forma de ver la vida, y nos da miedo envejecer. La sociedad constantemente intenta ocultar el paso de los años por nuestra vida, y no sólo desde una imagen física sino de una forma integral, de hecho, ni siquiera queremos usar la palabra anciano o viejo, empezamos a crear términos para disimular la realidad

Ahora les llamamos, “adultos mayores”, “adultos en plenitud” y otros términos que no digo que estén mal, pero que nos ayudan a disimular la realidad, sin descubrir la dignidad del ser humano en todas las etapas de la vida, y descubrir la riqueza que cada una de ellas tiene.

Quizá una persona mayor no tenga la misma vitalidad física que en sus años mozos, pero tiene la riqueza de la experiencia y la fuerza de interceder a través de la oración por todos los demás. Hay que saber tener paciencia y aceptar con humildad que el cuerpo ya no responde como antes, pero que ese no es un obstáculo para servir y transmitir sabiduría.

También para la familia es una ayuda cuidar de los mayores, porque se genera la actitud de servicio hacia los que tanto nos han dado. El Papa Francisco enfatiza que los ancianos tienen mucho que dar, por ejemplo, la sabiduría de la vida, es indispensable que diálogo con los mayores para que se geste una sociedad con historia, con pasado, con raíces fuertes y sólidas.

Los ancianos todavía tienen mucho que dar y, a pesar de que es probable que necesiten físicamente de los jóvenes, porque la fuerza física ha desaparecido, la fuerza del corazón impulsa a las nuevas generaciones a seguir caminando y aprender de su sabiduría.

Por eso es muy importante valorar la sabiduría de los mayores, de los abuelos, ponernos de pie frente a las canas y honrar la persona de los ancianos.

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