Al cumplir 24 años de Obispo: Carta del Arzobispo Carlos Aguiar

Es una ocasión muy propicia para dar gracias a Dios Padre, y pedir la asistencia del Espíritu Santo, escribe el Arzobispo Primado de México.
El 29 de junio de 1997 se realizó la ordenación episcopal del Card. Carlos Aguiar Retes. Foto: Arquidiócesis de Tlalnepantla.
El 29 de junio de 1997 se realizó la ordenación episcopal del Card. Carlos Aguiar Retes. Foto: Arquidiócesis de Tlalnepantla.

Participa cada lunes a las 21:00 horas (tiempo del centro de México) en La Voz del Obispo en Facebook Live.  Este lunes 28 de junio podrás conversar con el autor de este texto, el Arzobispo Primado de México, Carlos Aguiar Retes. 

El martes 29 de junio celebraremos la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y en esa fecha cumpliré 24 años de servir como Obispo en la Santa Iglesia de Dios.

De 1997 al 2012 llevé a cabo esta hermosa misión al frente de la Diócesis de Texcoco, del 2012 al 2018 conduje a la Arquidiócesis de Tlalnepantla, y del 2018 a la fecha tengo la responsabilidad de conducir a la Arquidiócesis de México.


De manera que el miércoles 30 de junio iniciaré el vigésimo quinto año como Obispo, y por tanto, entraré al año jubilar. Es una ocasión muy propicia para dar gracias a Dios Padre de lo realizado, y pedir la asistencia del Espíritu Santo para ofrecer los beneficios de la Encarnación y Redención, realizada por Jesucristo en favor de toda la humanidad.

En estas circunstancias quiero recordar un par de párrafos del discurso del Papa Francisco, que nos dirigió a los Obispos reunidos con él en Rio de Janeiro, en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en julio de 2013.

El primer párrafo se refiere a la naturaleza de la Iglesia. Y el segundo, a la persona y la misión del Obispo:

“La Iglesia es institución, pero cuando se erige en “centro” se funcionaliza y poco a poco se transforma en una ONG. Entonces, la Iglesia pretende tener luz propia y deja de ser ese “misterium lunae” del que nos hablaban los Santos Padres. Se vuelve cada vez más autorreferencial y se debilita su necesidad de ser misionera. De “Institución” se transforma en “Obra”. Deja de ser Esposa para terminar siendo Administradora; de Servidora se transforma en “Controladora”. Se necesita una Iglesia Esposa, Madre, Servidora, facilitadora de la fe y no controladora de la fe”.

El Obispo por tanto, debe recordar que su misión es cuidar, acompañar y conducir a una determinada porción del Pueblo de Dios para lograr ser luz de las naciones, sal para encontrar el sentido de la vida, y levadura que fermente en la sociedad la presencia del Reino de Dios entre nosotros.

Para cumplir esta enorme responsabilidad, necesita colaboradores y estructuras que faciliten y dinamicen dicho caminar; pero es indispensable no quedarse en el cuidado de la institución en sí misma, sino de ponerla al servicio de la evangelización. Por eso el Papa Francisco expresó lo siguiente:

“Quien conduce la pastoral, … es el Obispo. El Obispo debe conducir, … y ha de ser Pastor, cercano a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; paciente y misericordioso.

Hombre que ame la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombre que no tenga “psicología de príncipes”.

Hombre que no sea ambicioso.. y capaz de estar velando sobre el rebaño que le ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido: vigilar sobre su pueblo con atención sobre los eventuales peligros que lo amenacen, pero sobre todo para cuidar la esperanza: que haya sol y luz en los corazones.

Hombre capaz de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo. Y el sitio del Obispo para estar con su pueblo es triple: o delante para indicar el camino, o en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detrás, para evitar que alguno se quede rezagado, pero también, y fundamentalmente, porque el rebaño mismo también tiene su olfato para encontrar nuevos caminos”.

Y su discurso lo concluyó diciendo:

“Tomemos en serio nuestra vocación de servidores del santo pueblo fiel de Dios, porque en esto se ejercita y se muestra la autoridad: en la capacidad de servicio”.

 

Puedes leer: La pandemia ha mostrado la importancia de las homilías, Cardenal Aguiar 

 

Este texto pertenece a nuestra sección La Voz del Obispo y se complementa con la transmisión en vivo que realizará su autor este lunes 28 de junio a través de Facebook Live a las 9 PM. ¡Participa!

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