La pandemia ha mostrado la importancia de las homilías: Cardenal Aguiar 

¿Cuánto debe durar una?, ¿por qué son importantes para los fieles? El Arzobispo de México respondió estas dudas en entrevista. 
La Misa por internet ha acompañado a los fieles durante la pandemia de Covid-19. Foto: María Langarica
La Misa por internet ha acompañado a los fieles durante la pandemia de Covid-19. Foto: María Langarica

“Son muchos los fieles que buscan celebraciones presididas por sus buenas homilías”, aseguró el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, en una reciente entrevista con el sacerdote mercedario Alejandro Fernandez Barrajón en el sitio Religión Digital. 

La necesidad que tienen los fieles de buenas homilías se mostró sobre todo en el momento más intenso de la pandemia, cuando las Misas únicamente pudieron realizarse por internet, explicó el Arzobispo en dicha entrevista.

Ahora que poco a poco a regresado la convivencia social, con medidas sanitarias, hizo un llamado a los sacerdotes a tomar en consideración lo ocurrido y esmerarse en la preparación de las homilías, particularmente las dominicales.


“De hecho, hoy existen en el mundo virtual muchos sitios de internet, que ofrecen los elementos necesarios para una preparación de las predicaciones dominicales”, expresó.

“Ante el incipiente regreso a la convivencia social, gracias a la vacunación, hay que insistir en la presencia física de los fieles en la Eucaristía, para participar no solo de la escucha común de la Palabra de Dios y el predicador vea los rostros de quienes escuchan, sino también del encuentro con la comunidad parroquial, y del gran don de recibir el cuerpo de Cristo, bajo el signo del pan eucarístico”.

Las homilías deben durar máximo 10 minutos

Una homilía no debe durar más de 10 minutos. ¿La razón? Ese es el tiempo suficiente para dar un mensaje enriquecedor sin llevar a los fieles a perder la atención.

“Cuando yo era un seminarista en la última etapa de la formación al Sacerdocio ministerial, me quedaron grabados dos consejos de nuestro querido formador en el Seminario de Montezuma, el padre Jesuita Luis María Narro, que ya está gozando de la Casa de Dios Padre”

Sus consejos fueron: ser puntual en las celebraciones litúrgicas y preparar la homilía para un máximo de diez minutos.

“El argumento para no durar más de diez minutos en la predicación fue porque después de esos 10 minutos la feligresía pierde la atención”, explicó.

Ya sea que los distrajo algún movimiento en su entorno, perdió el hilo de lo expuesto, se quedó meditando un aspecto del tema en particular o simplemente se cansó.

“En general toda persona después de 10 minutos se cansa de atender, y empieza a mirar su reloj y a esperar a qué hora el sacerdote terminará la predicación, en lugar de atender al mensaje; e incluso algunas salen molestas de la larga homilía y olvidan los puntos que al inicio de la predicación les había atraído”

Personalmente he procurado en mis 48 años de ministerio sacerdotal ambas cosas”, iniciar a tiempo las celebraciones y una homilía de 10 minutos, y con mucha frecuencia me lo han agradecido”, dijo.

¿Deben centrarse en la Palabra de Dios o en cuestiones sociales?

Ante esta pregunta del sacerdote Alejandro Fernandez Barrajón, el Arzobispo Carlos Aguiar opinó que deben tocarse ambos aspectos.

“Ambas cosas deben ser objeto de la predicación, porque la Palabra de Dios exige por sí misma una respuesta. Ella interpela, cuestiona e ilumina la vida en sus diferentes circunstancias, sea sobre la relación interpersonal, sea familiar, sea vecinal, sea social de la región, del país, o de carácter global”.

Debe prepararse de forma previa

El Arzobispo enfatizó que es importante que los sacerdotes preparen las homilías de forma previa.

“La Palabra de Dios es mensaje que se actualiza al escucharla, y que ilumina y orienta las experiencias de vida, tanto personales como sociales. Por ello, la mejor preparación de una Homilía es haber leído y escuchado previamente la Palabra que será proclamada; y, según mi experiencia, esa escucha facilita el presentarla a los fieles, con las interrogantes que plantea o cuestiona”.

“No cabe duda de que el predicador que ha escuchado primero la Palabra de Dios antes de exponerla, y es consciente de la realidad socio-cultural de su ambiente, experimentará la asistencia del Espíritu Santo para elegir los puntos a transmitir y para diseñar la homilía”.

El Arzobispo Carlos Aguiar preside cada domingo la Misa de las 12:00 horas en la Basílica de Guadalupe.

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