Opinión

Ejercicio mal hecho

Los parques están llenos de personas que buscan activarse, incluso cuando aún no sale el sol. Sobre todo los fines de semana, la gente aprovecha los lugares públicos para ejercitarse y acuden a esos espacios, algunos con tenis y ropa de diario, y los más asiduos, con trajes deportivos fosforescentes.

Son muchos los que buscan cuidar su salud a través del ejercicio, pero también son muchos los que se desilusionan cuando no ven resultados y acaban por abandonar la rutina de levantarse temprano cuando sienten que es inútil intentar modificar su condición física.

¿Será cuestión, simplemente, de comprar ropa deportiva, levantarse temprano y salir al parque para tener mejor condición física? Definitivamente no. Además, se debe complementar con otras factores como la buena alimentación, hábitos de descanso, rutinas de ejercicio y hasta la mentalidad con la que se hace.

En el plano espiritual, también algunos abandonan la oración y algunas prácticas piadosas, pensando que son inútiles al no ver resultados. La oración es fundamental, pero la verdadera, no aquella que es una simulación de rezo, que muchas veces se reduce a una simple lista de peticiones y reproches que hasta rayan en lo absurdo.

La Misa es otro ejemplo de mal aprovechamiento, pues muchos asisten sin atender y la sienten repetitiva, cuando las reflexiones y lecturas son siempre diferentes. Una Misa que se vive con plena conciencia tiene un valor sin medida para quien busca un verdadero crecimiento espiritual.

Quien quiere tener la condición para correr un maratón, pero se ejercita sin método ni constancia, descuidando la alimentación, mal durmiendo y con mala actitud, se está engañando.

De la misma manera, quien quiere tener un crecimiento espiritual yendo a Misa “cuando le nace” y orando ocasionalmente y sin sentido, difícilmente podrá fortalecer su alma.