San Martín, ejemplo contra la discriminación

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COLUMNA

Historias ciudadanas

San Martín, ejemplo contra la discriminación

Considerado el patrono de la justicia social, la paz, los barberos, los trabajadores de la salud y los pobres

27 febrero, 2025
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Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX). 

Hijo de un noble español y una esclava africana liberta, la vida de San Martín de Porres estuvo marcada por la discriminación. En un contexto donde las personas mestizas y afrodescendientes eran vistas como inferiores, sufrió el rechazo de la sociedad colonial en el Perú del siglo XVI.

Cuando quiso ingresar en la Orden de los Dominicos solo se le permitió hacerlo como “donado”, un rango inferior al de los frailes, encargado de trabajos domésticos y manuales. Su humildad, caridad y dones milagrosos lo hicieron destacar, hasta ser admitido como hermano dominico de pleno derecho.

Considerado el patrono de la justicia social, la paz, los barberos, los trabajadores de la salud y los pobres, San Martín fue canonizado en 1962 por el Papa Juan XXIII. Su vida es un modelo de entereza ante la discriminación a tener presente este 1 de marzo cuando se conmemora el Día de la Cero Discriminación.

Esta fecha, establecida por las Naciones Unidas en 1994 y este año con el lema “Permanecemos unidos y unidas”, es una oportunidad para reflexionar acerca de la necesidad de construir una sociedad inclusiva, en un entorno donde el respeto y la igualdad sean pilares.

Los datos marcan los pendientes. De acuerdo con el INEGI, el 23.7 por ciento de la población se ha sentido discriminada. En las mujeres el porcentaje de 24.5, dos puntos más respecto a los hombres.

Entre las razones más comunes para sentirse excluida o excluida destacan la forma de vestir o el arreglo personal, peso o estatura, opiniones políticas, sexo, manera de hablar, edad y creencias religiosas.

Pendientes para trabajar desde la comunidad, con el impulso a la inclusión, bajo la noción delineada por la Jefa de Gobierno de la capital nacional, Clara Brugada: “Nuestra diferencia es lo que nos hace únicos. Y estas diferencias es lo que hace hermosa a la humanidad”.

La discriminación no es solo una cuestión moral, es un delito, y no se puede tolerar. Para erradicar estas conductas es fundamental comenzar en la familia, donde está la primera escuela de valores como el respeto, empatía e igualdad.

San Martín de Porres es un gran ejemplo.

*Los artículos de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.


Autor

Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).