Opinión

¿Por qué Jesús se comparó con la puerta de las ovejas?

Yo soy la puerta de mis ovejas (Jn 10, 1-10)

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’’.

La puerta de las ovejas

Nuestro Señor Jesucristo dijo un bello discurso que es conocido como el sermón del Buen Pastor y abarca la mayor parte del capítulo diez del Evangelio de san Juan.

Leer: Los simbolismos del camino a Emaús

Dentro de este discurso usa la palabra puerta en sentido simbólico, en un primer sentido para hablar del acceso correcto al rebaño. Esto lo vemos en los primeros versículos del texto, el ladrón no entra por la puerta sino por otras partes, con esto Jesús se refiere a los falsos mesías que pretendieron usurpar al verdadero Mesías que era él.

En cambio, el verdadero Pastor es el que entra por la puerta de las ovejas, con esto Jesús se refiere a sí mismo como el heredero de David, el verdadero Mesías enviado por Dios para ofrecer la Nueva Alianza, pero el Señor nos sorprende al proseguir el discurso comparándose a sí mismo con la puerta: “yo soy la puerta de las ovejas”.

En Jerusalén existía una puerta que era llamada la puerta de las ovejas, era aquella por la cual eran introducidos los animales que habrían de ser sacrificados en el templo. Según el libro de Nehemías fue restaurada por el sacerdote Eliasib (cfr. Neh 3,1-2).

Así como el Señor dijo de sí mismo: “yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6), así se propone como puerta para el paso de la Antigua a la Nueva Alianza. Recordemos que inmediatamente antes del discurso del Buen Pastor se encuentra el episodio de la curación del ciego de nacimiento (Jn 9,1-40), cuyo desenlace dice que aquel hombre fue expulsado de la sinagoga por haber creído en Jesús.

Por tanto, ser expulsado por causa de Jesús no es ir a la perdición, sino salir en un Nuevo Éxodo, hacia la tierra prometida que es la salvación, es decir, la vida eterna.

Durante los primeros tiempos del cristianismo, en que la mayoría de los miembros eran judíos nunca se pensó que debían diferenciarse del resto del pueblo elegido. El Libro de los Hechos de los apóstoles (cfr. 3,1) nos dice que Pedro y Juan subían al Templo de Jerusalén a orar. Sin embargo, a finales del siglo, primero los cristianos fueron expulsados de las sinagogas definitivamente, zanjándose así la total diferencia entre la religión judía y la cristiana.

¿Ya conoces nuestra nueva revista digital y la biblioteca de Desde la fe? ¡Suscríbete en este enlace!

Comentarios