Más allá del sepulcro: signo que anuncia la vida eterna
Entre la muerte y la promesa de vida eterna, Jesús nos invita a confiar en Él como la vida que no termina.
El pasaje de hoy habla varias veces de la resurrección. Marta habla de la resurrección del último día, Jesús dice que él mismo es la resurrección y la vida y después Jesús resucitó a Lázaro ¿Todo esto a lo que llamamos “la resurrección” es lo mismo?
Llegamos a la última semana completa del tiempo de Cuaresma. Desde el punto de vista temático hemos pasado por el llamado a vencer al mal como Jesús venció las tentaciones en el desierto; por la consideración de que Jesús es el “agua viva” que nos da verdadera,vida; por el hecho de que él es quien ilumina nuestra vida para que lo reconozcamos como el mesías e Hijo de Dios. Hoy Jesús nos lleva a vencer el miedo a la muerte por nuestra fe en la resurrección.
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Ciertamente que en el pasaje se repite varias veces el término resurrección y debemos tener cuidado de distinguir claramente a qué se refiere cada una de estas veces que se menciona la palabra.
En primer lugar, es bastante evidente la manera en que el autor sagrado remarca el miedo a la muerte. El miedo de Marta y María que mandan llamar a Jesús porque su hermano Lázaro está enfermo. El miedo de los discípulos que no quieren regresar a Judea porque allí querían matar a Jesús. A esto Jesús opone la confianza en Él, es decir, en Dios. Jesús prometió a Marta que su hermano resucitaría, Jesús se refiere al acto de revivir a Lázaro, devolverlo a esta vida.
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Marta responde que ya sabía que Lázaro resucitaría el último día, esta resurrección se refiere a la fe judía en que al fin del mundo habrían de resucitar los justos para la vida eterna, los malos para el eterno castigo. Jesús dice de sí mismo que Él es la resurrección y la vida se refiere que por su causa nosotros resucitaremos. Pero la resurrección que Cristo nos dio no se identifica con ser regresados a esta vida, es una vida plena y eterna con Dios.
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