¿Por qué los discípulos preguntaron si la ceguera del hombre era el pecado suyo o de sus padres?

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COLUMNA

Cultura Bíblica

¿Por qué los discípulos preguntaron si la ceguera del hombre era el pecado suyo o de sus padres?

El Evangelio del cuarto domingo de Cuaresma presenta el relato del ciego de nacimiento. Ante la pregunta de los discípulos sobre si su enfermedad era castigo por el pecado, Jesús rompe esa lógica y revela algo más profundo.

13 marzo, 2026

Con este cuarto domingo iniciamos la segunda parte de la Cuaresma. Puesto que en la
antífona de entrada se lee la frase “alégrate Jerusalén…”

Suele llamarse a este domingo el domingo del “alégrate” o en latín “laetare”. En el relato del evangelio encontramos un milagro que tiene que ver con la creación y la redención vista bajo la óptica de la nueva creación.

Encontramos a un ciego de nacimiento, el cual, según la interpretación de Jesús ha nacido así porque en él se debe manifestar la obra de Dios. Acto seguido haciendo barro con su propia saliva manda al hombre a lavarse a la piscina de Siloé para que pudiera ver. Esta acción de Jesús es simbólica creacional porque según el segundo relato de la creación del hombre Dios hizo a Adán con barro, en este sentido el barro que puso Jesús en los ojos de aquel hombre estaba completando, en él, la obra creadora de Dios.

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La interpretación inadecuada de los discípulos y de los judíos es que este hombre había nacido ciego como consecuencia del pecado, podía haber sido el pecado de sus padres o en previsión de los que cometería en su vida.

Pero se trata de una interpretación inadecuada. Desde la perspectiva del evangelio de San Juan, Jesús
no vino solamente para componer lo que el pecado había echado a perder, sino para llevar al hombre
en un acto de nueva creación al plano sobrenatural. Jesús propone a aquel hombre la aceptación de fe,
en Él como Hijo de Dios, lo cual quedó aceptado con el singo de adoración que hizo el antes ciego.

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.