La prioridad es Dios
El cierre del discurso aborda un segundo tema que es la retribución de quienes acojan a los enviados.
¿Por qué Jesús incluyó dentro de su discurso de envío apostólico frases referentes a
seguirlo radicalmente?
Este domingo décimo tercero del tiempo Ordinario, llegamos a la conclusión del discurso apostólico. Ya hemos leído a lo largo de los tres domingos anteriores otras partes de este discurso que abarca todo el capítulo diez del evangelio de San Mateo.
En esta última parte del discurso, Jesús aborda dos temas. El primero de ellos trata sobre la radicalidad del seguimiento del Señor Jesús. Es posible que el Señor haya querido rubricar el envío de los suyos como Dios hizo el envío de algunos de los profetas como Jeremías (Jer 1,8) que ante la protesta de debilidad del profeta, el Señor le reafirma que quien lo envía es Dios mismo y estará con él.
Jesús por medio de varias frases reafirma, en su discurso, que a todo el que se ha decidido a seguirlo debe darle prioridad absoluta sobre sus seres más cercanos como padre, madre o hijos.
Debe darle prioridad sobre el propio plan de vida. Por lo tanto, a quien se sigue es a Dios y es enviado por Dios mismo. El cierre del discurso aborda un segundo tema que es la retribución de quienes acojan a los enviados. Los discípulos, son comparables con los pequeños, con los profetas y los justos.
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