¿Cuál es el origen del miedo y la cobardía? ¡Jesús lo dijo!

Jesus relacionó la turbación y la cobardía con algo muy particular. Algo que da un nivel de conocimiento superior a quienes no lo tienen.
La ansiedad es un trastorno común, principalmente entre personas que viven en las ciudades. Foto: Disease Advisor.
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Del santo Evangelio según san Juan: 14, 23-29
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió.  Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Paráclito, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho. La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ‘Me voy, pero volveré a su lado’. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean”. Palabra del Señor.

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Reflexión

En este sexto domingo de Pascua leemos la parte conclusiva del primer discurso de Jesús durante la Última Cena y lo cierra insistiendo en dos temas: su inminente partida y el amor como tónica esencial de toda la vida cristiana.




Sobre la partida, Jesús anuncia una presencia misteriosa, “el Padre y yo vendremos a él y haremos morada en él”. También avisa sobre la venida del Espíritu Santo que enseñará todo.

Y, por último, los llama a la alegría porque Jesús se va al Padre y el Padre es más grande que Jesús.

Por lo que toca al tema del amor, que no está del todo distanciado del primero. Amarlo requiere que cumplamos Su Palabra, que es la Palabra del Padre. El amor provoca la inhabitación del Hijo y del Padre en las personas humanas.

Jesús da la paz pero no como la que da el mundo. El verdadero amor provoca la alegría de escuchar que Jesús va al Padre. Siempre que se citan situaciones emocionales o sentimentales es importante investigar más a profundidad. Jesús relaciona la turbación y la cobardía por la falta de amor.

La motivación de aquel momento es que Jesús se estaba despidiendo. Alguno de sus discípulos podría haber protestado diciendo que precisamente porque hablaba de ir a un lugar donde ellos no lo podían seguir era que estos se entristecían.

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Ahora bien, Jesús sabiendo esto, de todas formas acentúa que el amor da un nivel de conocimiento superior al conocimiento de quien no ama.

Y esto lo recalcó con muchos ejemplos, porque gracias a que las personas confiaban en Él era que sucedían señales y luego Jesús se les revelaba como Dios verdadero, por ejemplo el paralítico (Jn 5,9.14-18); el ciego de nacimiento (Jn 9,6.35-38) Jesús apela a este tipo de conocimiento el cual procuraría a los discípulos, más bien, el motivo para estar alegres.

En la primera carta de San Juan el autor reflexiona que el amor destruye el temor, en el amor no hay temor. Así podemos concluir, que el amor a Jesús procura un horizonte de conocimientos más profundos que nos libra de muchos temores.

Por supuesto que la tribulación y la cobardía son emociones que nos han de visitar a lo largo de la vida, pero en Jesús este tipo de emociones no se instalan tan fácilmente.

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Mons. Salvador Martínez es biblista y rector de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe