El buen pastor

Leer más
COLUMNA

Comentario al Evangelio

Lecturas de la Misa y Evangelio del 2 de abril del 2026

Jesús no se propone a sí mismo como la meta de la vida de sus discípulos, sino como aquel en quien podemos confiar.

20 abril, 2026
Lecturas de la Misa y Evangelio del 2 de abril del 2026
Jesús eligió a Doce Apóstoles, y entre ellos a Simón, hijo de Juan, le dio el nuevo nombre de Pedro. Foto: Especial

Lecturas y Evangelio del 26 de abril de 2026

  • Primera Lectura: Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 2, 14. 36-41
  • Salmo: Salmo 22
  • Segunda Lectura: De la primera carta del apóstol san Pedro: 2, 20-25
  • Evangelio del día: Del santo Evangelio según san Juan: 10, 1-10
  • Comentario al Evangelio

Primera lectura

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 2, 14. 36-41

El día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud, y levantando la voz, dijo: “Sepa todo Israel con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado”.

Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: “¿Qué tenemos que hacer, hermanos?”. Pedro les contestó: “Conviértanse y bautícense en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos”.

Con éstas y otras muchas razones, los instaba y exhortaba, diciéndoles: “Pónganse a salvo de este mundo corrompido”. Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.

Palabra de Dios.

Salmo

/R/ El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.

El Señor es mi pastor, nada me falta; 
en verdes praderas me hace reposar 
y hacia fuentes tranquilas me conduce 
para reparar mis fuerzas. /R/ 

Por ser un Dios fiel a sus promesas, 
me guía por el sendero recto; 
así, aunque camine por cañadas oscuras, 
nada temo, porque tú estás conmigo, 
tu vara y tu cayado me dan seguridad. /R/ 

Tú mismo me preparas la mesa, 
a despecho de mis adversarios; 
me unges la cabeza con perfume 
y llenas mi copa hasta los bordes. /R/ 

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán 
todos los días de mi vida; 
y viviré en la casa del Señor 
por años sin término. /R/ 

Segunda lectura

De la primera carta del apóstol san Pedro: 2, 20-25

Hermanos: Soportar con paciencia los sufrimientos que les vienen a ustedes por hacer el bien, es cosa agradable a los ojos de Dios, pues a esto han sido llamados, ya que también Cristo sufrió por ustedes y les dejó así un ejemplo para que sigan sus huellas.

Él no cometió pecado ni hubo engaño en su boca; insultado, no devolvió los insultos; maltratado, no profería amenazas, sino que encomendaba su causa al único que juzga con justicia; cargado con nuestros pecados, subió al madero de la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.

Por sus llagas ustedes han sido curados, porque ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas.

Palabra de Dios.

Evangelio

Del santo Evangelio según san Juan: 10, 1-10

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.

Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio

El liderazgo de Jesús

A estas alturas del tiempo de Pascua iniciamos la consideración sobre el liderazgo de Jesús. El primer modo de hablar de este liderazgo es la comparación con el “buen pastor”.

Este día escuchamos a Jesús, en primer lugar, declarar que él es el buen pastor.

La finalidad del buen pastor es que tengamos vida y esta vida sea abundante, es decir, vida perdurable, vida eterna.

Por contraposición Jesús habla de los falsos mesías que han venido antes que él. Estos falsos mesías han entrado por las paredes, no por la puerta. Su finalidad es venir a robar y matar.

Esta primera comparación es extremadamente fuerte, pero, en este sentido, el reto para nosotros radica en saber distinguir la voz de Jesús de los llamados engañosos de los falsos pastores.

La segunda comparación que usa Jesús es compararse con la puerta, “yo soy la puerta”, dijo.

Esta comparación pone el acento en su mediación. En la última cena, Jesús había dicho “yo soy el camino, la verdad y la vida”.

Jesús no se propone a sí mismo como la meta de la vida de sus discípulos, sino como aquel en quien podemos confiar y estar seguros cuando vamos y venimos, su conducción es segura y confiable.