Ángelus Dominical

Sí, sí hay esperanza

ME LLEGAN NOTICIAS fidedignas desde el otro lado de mi casa, sin necesidad del “feis”, ni de “guatsap”, ni de “tuirer”, gracias –más bien- a una inspección visual sencilla y casi rutinaria: las goteras del año pasado ya no aparecieron, las arañas que buscaban dónde hacer nido ya son menos, los polvos y borregos en rincones de acceso más complicado y debajo de muebles son los que siguen siendo habituales…

TAMBIÉN LLEGAN NOTICIAS desde el otro lado del mundo y es un periodista profesional cuyo trabajo miro con regular asiduidad; me gusta ver sus notas no porque sea el mejor y más equilibrado, ni porque su objetividad sea a prueba de ideologías o gustos políticos, sino porque he visto su valentía al reconocer fallas –profesionales- propias y seguir adelante a pesar de críticas y amenazas…

OTRO PUNTO NOTABLE de dicho periodista -y que en otros muchos también se nota- es el equilibrio que veo en el arrojo de sus cuestionamientos hacia sus entrevistados y el afán de hacer accesible –en términos de comprensión- la información que entrega a sus destinatarios; y aunque tales puntos abonan mi confianza, no dejo de sacarle raíz cuadrada a todo lo que dice…

PUES TAL COMUNICADOR es el origen de las noticias que nos llegan allende mares, montañas, llanuras, ciudades y desiertos (arenosos o boscosos) hasta llegar a Ucrania: y lo importante de la noticia no son los bombazos y drones suicidas, ni las amenazas de guerra nuclear que –quiero estar en lo cierto, ¡quiero tener la razón!- sin duda no sucederá y no pasarán de ser amenazas…

TAL VEZ DUELE MÁS una terrible amenaza constante que un indeseado y enorme mal pasajero, pero no estamos aquí para hacer circo especulativo con harmaguedones ni para inflar sospechas catastrofistas, ¡hemos de enfocarnos en la esperanza y la paz, en el mañana mejor y en el bien mayor, en la vida del mundo futuro y la vida eterna!, tal como rezamos domingo a domingo en el credo…

SÍ, SÍ HAY ESPERANZA, y el reportaje y entrevista que hoy te comparto justamente quieren ir más allá de la destrucción y afán de dominio injusto, pues detrás de los rostros públicos conocidísimos también hay rostros y manos y personas de carne y hueso que le apuestan a la paz y la concordia, que se afanan por defender lo defendible –la paz- y desaparecer lo que no tendría que haber aparecido sencillamente porque es un mal: la guerra…

NO SIENDO YO MÁS, sino sólo uno más que escribe en este medio, no estoy en capacidad de hacer un análisis de la política internacional, ni de opinar en que se debería seguir tal o cual camino, ni de juzgar que si las razones o los pretextos de unos y otros son más válidos o no; pero siendo uno más -¡eso ni dudarlo!- que quiere la paz y la vida, que busca el acuerdo y el consenso, que anhela un mundo que responda a la voluntad de Dios, ahí sí que tengo la responsabilidad y las ganas de abonarle a la paz…

HACE UN MOMENTO –en la puerta de mi casa- atendí a una mamá que hace dieciocho años no bautizó a su criatura y hoy es un joven universitario; en efecto, venía con la pena de exponer su situación y hasta con la vergüenza de recibir tremenda reprimenda, pero ya he dicho que no podemos enfocarnos en actualizar los daños y volver a llorar sobre ellos, sino más bien en ver qué buen futuro podemos construir, que mejor mañana queremos tener…

LUEGO DEL DIÁLOGO (¡qué bello nivel de civilización alcanzamos si echamos mano del diálogo!) la mamá se fue tranquila y en esperanza, y el hecho de que antes haya hablado con su hijo y con la certeza que nació después de ver posibilidades para un camino en la fe –un catecumenado- pues quedamos todos en paz, en esa paz que no solo es silencio de las armas destructivas sino “pacto” para garantizar la estabilidad, el orden, el entendimiento entre los que siendo diferentes quieren convivir en el bien (y yo le añado que no solo en orden y en bien sino también en alegría)…

SAN PABLO ESCRIBIÓ en su carta a los efesios, 2, 13-15, sabrosas y bellas palabras en torno al tema de la paz, y disculparás que no te diga ni media palabra acerca de tales versículos: lo hago con la intención de que hagas algo en tu casita, en tu oficina, en tu familia, con tus cuates, en favor de la paz, pues eso de sólo estar esperando a que callen las armas y ya no haya más bombazos lejos, se contradice al verdadero anhelo de paz que inicia cuando cada quien pone su granito de arena, cuando cada quien aprende más sobre la paz (y así terminando voy a aceitar las bisagras de aquella puerta del fondo cuyo ruido no me deja en paz)…

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