Ángelus Dominical

Un salmo para encontrarte con Dios

EMPIEZO A SOSPECHAR que todos los mortales tenemos a un destinatario de nuestra admiración, a alguien que nos sorprende gratamente, a alguien que puede servirnos de modelo (para imitar), ideal (que ha llegado a un clímax peculiar aunque no sea imitable) o paradigma (que nos da una “nueva-novedad-buena” y abre brecha o autopista para avanzar en lo hasta ahora no-imaginado)…

MI DUDA NACE porque veo a alguno que otro -por ahí, en las inmensidades de nuestra galaxia- que se enrolla en el espejismo de su vanidad, que se marea al darle tres vueltas a la taza del café de su insípida soberbia, que pierde el piso al subirse a un papel firmado por él mismo, que se ha provocado adicción a la adulación y al aplauso de sus lacayos, que se ostenta como la primera, la única y la última palabra dignas de ser dichas porque tiene sus propios datos…

ESCUCHABA LA RADIO y mi sonrisa floreció en un ¡zas! cuando la conductora respondió con su gentileza y damidad habitual (-¡hey!, ¡¿qué es eso?!, -perdón, estoy pensando en la tersidad y respeto que siempre destilan sus comentarios sin faltar a la búsqueda de la verdad y sin evadir su tarea como periodista); decía que respondió a un radioescucha que comentó que el país estaba cayéndose a pedazos, que las masacres, los espionajes, la inflación, la debacle política, las ideologías, ambiciones, terrorismos de todo tipo nos están llevando a la ruina…

LA GRACIOSA DAMA a la que me refiero y admiro desde hace tiempo, le respondió con la naturalidad y convencimiento de quien sabe que le asiste la razón: Mire, amigo radioescucha, yo veo que el país avanza gracias al trabajo que usted y yo, y que tantos mexicanos realizamos cada día, tanto quien madruga para llevar a sus hijos a la escuela, como quien barre calles o diseña en su estudio ante la computadora, vamos adelante porque el pescador y el minero, la enfermera y el conductor de transporte público siguen haciendo bien su trabajo…

DETRÁS DE SENCILLAS palabras estaba un razonamiento lógico y espontáneo que fácilmente olvidamos: siempre será mayor el bien que directa o indirectamente hacemos, que el mal al que parece que nos aferramos y que pretende convencernos que no hay solución; siempre el bien y lo bueno van detrás de una permanencia y estabilidad y el mal por sí mismo va a su destrucción…

ACABO DE VER un documental que te recomiendo, pero míralo sin la postura dictatorial que señalé en el segundo párrafo; el tal documental lo encontrarás en internet tecleando “el juego de Dios documental”; te diré que al inicio me pareció tendencioso, pero mantuvo un difícil equilibrio respetuoso tanto del trabajo de la ciencia como de los datos que la fe aporta a cualquier creyente; ojalá te ayude a reflexionar…

PLAGADO DE BELLEZAS visuales, el documental referido también aporta las bellezas racionales que siempre necesitamos: necesitamos unas y otras (y las que vengan) para seguir alimentando y fortaleciendo la esperanza, para no caer en el engaño diabólico de que todo está mal, de que sólo un iluminado mentiroso tiene la solución, de que vendrá el fin del mundo si no te pones del lado de los autocalificados como buenos…

DETRÁS DE SENCILLAS palabras (de la graciosa dama referida) también se descubre el reconocimiento y admiración que ella tiene a unos y otros aunque no gocen de fama, aunque no persigan la gloria, aunque no los adorne el maquillaje y no los reporten en encuesta alguna; el que una persona admire saludablemente a otra nos puede dar garantía de honestidad y seriedad, pero si condiciono mi admiración por ti a que me correspondas con una mayor, no pasaré de lo que quiso hacer el tal satanás con Jesús en el desierto (y conste que la “s” minúscula es a todo propósito)…

Y YENDO A TEMAS más teológicos pero no más complicados, te diré que es hora que vayas a tu Biblia y leas -meditando y saboreando- el salmo 65; no te espante ni te asombre si te digo que es un salmo anti-diabólico (como todos los demás), que es un salmo anti-satánico (como todos los demás), que es un salmo para encontrarte con Dios en admiración y alabanza, en humildad y gratitud…

CONSIDERA TEMAS BÁSICOS en la vivencia de tu fe las cuatro palabras recién escritas en el párrafo anterior; si las analizas bien te darás cuenta que ni la admiración, ni la alabanza, ni la humildad, ni la gratitud caben en el interior de YSQ (y cuando escribo esas siglas, pues Ya Sabes a Quien me refiero); más bien en el interior de YSQ lo que cabe es la adulación, la descalificación, la desacreditación, la cancelación, la soberbia y vanidad de quien no quiere necesitar a Dios…

EN LUGAR DE ESCRIBIR “en el interior de YSQ”, iba yo a escribir “en el corazón del diablo”; pero me detuve a hurgar en los libro de Ana (ana-tomía) y por ningún lado encontré que el diablo tuviera corazón (¡el corazón es propio de Dios y el hombre!); lo único que tiene el diablo en su interior son tripas y tripas y más tripas que no terminan de producir lo que producen todas las tripas…

Más artículos del autor: La esperanza es certeza

 

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