Opinión

Paz, justicia y valores

La sociedad mexicana se encuentra gravemente afectada por cuatro grandes problemas: la falta de crecimiento económico, la desigualdad social, la violencia y la corrupción.  

Dichos problemas deben abordarse con los instrumentos de la política pública y de las leyes.  

El país necesita inversión productiva en todo su territorio, pero especialmente en las zonas de mayor pobreza. Mayor inversión pública, privada y social nos ayudará a generar empleos, a resolver problemas sociales y a detonar de nuevo el crecimiento económico. Mayor crecimiento económico nos ayudará, en consecuencia, a tener más instrumentos para el bienestar social.  

No obstante, para que haya justicia no basta el crecimiento. También debe haber decisiones que permitan que los beneficios materiales lleguen a toda la población. La creación de políticas sociales y  su transformación en derechos sociales plasmados en la ley ayudaría a lograr esos objetivos.   

El combate a la corrupción, las políticas de austeridad en los altos niveles del Estado son líneas de acción necesarias para liberar recursos  

También es importante que haya una política industrial que fomente de manera directa el desarrollo económico a través de la construcción de infraestructura. 

De igual forma, la lucha contra la corrupción requerirá medidas fuertes, de carácter administrativo algunas, de carácter político otras, y hasta de naturaleza penal unas más. 

La fórmula que se ve deseable y posible consiste en combatir muy drásticamente la corrupción, los privilegios y el dispendio. Liberar recursos a partir de esa batalla. Reorientar esos recursos a inversión social y productiva para atajar desigualdad y estancamiento económico. Con esas políticas disminuir tensiones y rupturas sociales para recuperar tranquilidad, paz y seguridad pública. 

Esta fórmula nos permitiría responder a los cuatro problemas planteados arriba. 

Pero más allá de las cuestiones propiamente materiales también hay una parte ética y moral. El esfuerzo por pacificar a México, la noble misión de fortalecer a las clases sociales más empobrecidas y la lucha frontal contra la corrupción obligan a procurar, también, una ruta espiritual que rescate valores y promueva otro tipo de conductas.  

Amor, paz, fraternidad, ayuda mutua, solidaridad, justicia, unidad, trabajo, armonía, respeto, inclusión, igualdad, comprensión, compasión, entrega, concordia, compromiso y muchos más son valores que es urgente fortalecer en la sociedad mexicana.  

Para todo ello, sin duda, es indispensable que confluya el ánimo de la ciudadanía. Cambiar el país y superar su situación actual es tarea de todas y todos. 

*Martí Batres es presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores. Fue presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Esta columna forma parte de la edición 10 respuestas que México necesita donde también participan Norma RomeroMargarita ZavalaPedro KumamotoJuan Pablo CastañónJavier SiciliaMario RomoMonseñor Felipe Arizmendi, el Padre Mario Ángel Flores, y el Cardenal Carlos Aguiar Retes.