Mujeres, a un año de la COVID-19, agotamiento y mea culpa

Un año ha pasado ya de la COVID-19 y las afectaciones en la salud emocional salen del hogar y se hacen públicas. Las mujeres han visto multiplicadas sus tareas en el ámbito familiar y laboral; son quienes se han encargado, en su mayoría, del cuidado y protección de la familia.
Están agotadas, algunas se sienten culpables por ello y su paz mental podría verse afectada.

“La culpa” viene del latín y significa “falta” o “imputación”. Cuando decimos mea culpa hacemos referencia a un error que cometimos. Es entendible cuando nos sentimos mal al no cumplir con algo que nos tocaba. Es una señal de arrepentimiento y de querer enmendar nuestra falla.

En el caso de las mujeres, no hay tal delito. En ocasiones son ellas mismas y a veces el resto, quienes contribuimos a hacerlas sentir culpables por estar cansadas de realizar labores que nos corresponden a todos los integrantes de la familia y, de forma más amplia, a la comunidad. Es decir, las sancionamos socialmente por una responsabilidad que no sólo es de ellas, sino de todos.


Durante la pandemia por COVID-19, en la Línea Mujer y Familia y el Chat de Confianza del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, 55 5533-5533, dimos atención psicológica gratuita a  22 mil 964 mujeres durante el primer año de la pandemia por COVID-19.

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El 78% refirió que necesitaba ayuda por la fatiga causada por el cuidado de los hijos, adultos mayores o nietos, y el 21% con la falta de empatía de su pareja ante las labores del hogar. Nos parece valioso que durante esta pandemia hayan decidido alzar la voz, de forma más frecuente, para solicitar ese acompañamiento emocional.

Nuestro mensaje para ellas, o para ti, si es que estás leyendo esto, es que no estás sola. Es normal que te sientas abrumada en una situación de crisis. No es tu culpa. Es necesario fortalecer las redes de apoyo y definir una mejor distribución de las tareas del hogar de forma equitativa.

Es importante también que puedas mantener los espacios de autocuidado, de paz, de estar en contacto contigo mismas. Tu fortaleza espiritual es importante. Lo que sientes, cuenta.

Como comunidad, nos toca apoyar, asumir lo que nos corresponde, ser solidarios y comprometernos con lo que está en nuestras manos y acercar los canales de ayuda a aquéllas que lo necesiten. Nosotros les brindamos apoyo gratis y 24/7. Solo en colectivo podremos ayudar a cualquier persona que se sienta vulnerable y agotada. Estamos juntos y juntos saldremos de ésta.

*Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres) es Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

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