Desde la familia

La Virgen de Zapopan y su amor a nuestro México maltrecho

Hace algunos años, visitando a la Virgen de Guadalupe, tuve la oportunidad de presenciar la visita de Nuestra Señora de Zapopan que, como Peregrina, llegó desde Jalisco para visitar a la Guadalupana en su Basílica, acompañada por una representación de su Ejército Azul con banda de guerra y escoltas que portaban su gallardete y la bandera de México.

El impacto entre los presentes fue muy grande: sabíamos que se trataba de la mismísima Virgen María, pero el encuentro de estas dos advocaciones era muy significativo, porque era el encuentro de dos imágenes evangelizadoras que lograron levantar los cimientos de la nación mexicana.

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La Virgen de Zapopan, hecha por manos purépechas, es tan pequeña que Fray Antonio de Segovia la portaba en su pecho cuando llegó al Valle de Atemajac a continuar con su obra de evangelización, evitando enfrentamientos entre indígenas y españoles, lo que le valió el título que el mismo fraile le dio como “la Pacificadora”.

Su intercesión a lo largo de la historia de Jalisco le ha valido otros títulos como “la Milagrosa”, “la defensora de libertades y derechos”, y por supuesto, “la Generala”, título que le otorgaron en 1821 cuando se le dio el nombramiento de “Generala del ejército insurgente de la Nueva Galicia”.

Durante siglos, la Virgen de Zapopan ha peregrinado rogando su intercesión para detener epidemias, tempestades, inundaciones o sequías, por lo que también es conocida como “Patrona contra rayos, tempestades y epidemias”, y su peregrinar no se ha detenido, visitando durante todo el año las diferentes parroquias de la zona metropolitana, para volver a su Santuario el 12 de octubre en una gran Romería que inicia en la Catedral Metropolitana de Guadalajara, que como cada año desde hace 278, tiene como objetivo agradecerle todos los favores que gracias a su intercesión Dios ha concedido a sus devotos y a Jalisco.

Se calcula que en cada Romería más de dos millones de personas acompañan a la Virgen de regreso a su hogar, haciendo del recorrido a Zapopan una gran fiesta con   oraciones, cantos, danzantes, porras y la gran alegría que hermana a todos por el amor a la Madre del cielo.

La Romería en honor de la Virgen de Zapopan es un evento tan significativo y reconocido, que fue inscrita a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO en 1918.

San Juan Pablo II eligió su Santuario para visitarla en su primer viaje a México en 1979, y a petición del Emmo. Sr.  Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, la nombró Patrona Universal de la Arquidiócesis de Guadalajara.

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Debido a la pandemia, tanto el año pasado como éste, la Romería, como tantas otras celebraciones multitudinarias, ha tenido que realizarse de manera virtual, pero para sorpresa de muchos, el entusiasmo y la fe no se han apagado ni disminuido en torno a la Generala; por el contrario, ante la situación actual, el lema que la Arquidiócesis de Guadalajara ha elegido es “Bajo tu amparo nos acogemos”.

La visita de la Virgen de Zapopan, Virgen de la Expectación, a nuestra Madre de Guadalupe, es el encuentro de dos advocaciones que ensalzan la maternidad, la evangelización y el nacimiento de la nación mexicana.

Sin duda, nuestra Señora ama de manera especial a nuestro México maltrecho y no despreciará las súplicas que le hacemos.

Consuelo Mendoza García es ex presidenta de la Unión Nacional de Padres de Familia  y presidenta de Alianza Iberoamericana de la Familia.

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