No negociable

La paternidad: rescatemos su figura y celebrémosla

En Pasos por la vida, hemos dedicado el mes de junio a dar reflectores al hombre, a la paternidad y su importancia y consecuencias de su ausencia.

Como parte de la campaña #ElMesMásPadre, quiero compartirles que el equipo de Pasos por la vida San Luis Potosí, nos comparte su artículo, reflexionando sobre cómo ha evolucionado en las últimas décadas la visión de la paternidad. Nonos abrumemos con otros temas, cuando junio es un mes tan rico e importante para nosotros. En muchos países, celebramos el día del padre y toda la Iglesia dedica junio al Sagrado Corazón de Jesús, así que los invito a concentrarnos en nuestras celebraciones, para sacar de ahí el mejor legado.

El complejo mundo de hoy nos da un gran reto, cuando se plantea la posibilidad de sacar adelante a una familia, por lo tanto, tomar la decisión de ser padres debe considerarse una elección consiente y de madurez. Ser padre o madre no es tarea fácil, pues ellos son quienes orientan, entienden y enseñan a los hijos, es decir, quienes construyen la siguiente generación.




Hasta los años ochenta los padres eran invisibles en el desarrollo infantil, pues éste se enfocaba casi exclusivamente en la relación entre la madre y el niño. Desde entonces, diversos estudios han abordado temas sobre el rol de los padres, el matrimonio, la relación de los padres y madres en el cuidado de los niños y el impacto de los padres en la vida de sus hijos.  Así pues, diversos hallazgos han reconocido que los padres no sólo aportan, sino que importan y su presencia en el desarrollo infantil hace la diferencia.

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Con mayor frecuencia, se reconoce que los padres influyen en los niños de forma diferente a las madres ya que en la sociedad tanto hombres como mujeres adquieren diferentes roles de cuidado para el estilo de crianza. Anteriormente, se consideraba a las madres como las cuidadoras, mientras que los padres cumplían el rol de proveedor y hasta cierto punto el encargado de la disciplina. Sin embargo, en la actualidad, se sugiere que tanto madres y padres pueden adquirir roles distintos, incluso compartirlos, pues las mujeres pueden cumplir roles asociados a los padres y los hombres asociar roles de las madres.

La participación de los padres incide en el desarrollo de los niños con el mismo peso que el de las madres. Ambos pueden ofrecer un cuidado de calidad y un desarrollo emocional, social e intelectual en sus hijos. Por lo general, es poco el reconocimiento que se le da a la paternidad en el desarrollo infantil; sin embargo, se debe reconocer que el mundo tiene hombres y padres que se involucran como cuidadores y son un eje fundamental para el desarrollo familiar e infantil de los hijos y no sólo eso, gracias a ellos, hay hijos con autoestima, estabilidad emocional, salud mental y un sano modelo de masculinidad.

Los padres importan y la idea de la paternidad debe consistir en que no sólo provee económicamente, sino que es un actor presente y participativo en el estilo de crianza de los hijos/as pues la experiencia tanto de la crianza como del cuidado de un padre puede trasformar al hombre psicológicamente y esta experiencia tiene consecuencias positivas en sus propias vidas como en el entorno familiar.

Regresemos su lugar y valoración a los padres o nuestra sociedad se volverá ingrata y cojeará de humanidad, de hombres sanos que aspiren a aportar y formar. La paternidad no sólo es física, sino moral y nos falta aplaudir esa transferencia de valores, disciplina y seguridad a los menores que están sedientos de figura masculina que los valide.

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