Opinión

El Papa Francisco y su diálogo con el Islam

El Papa en su histórico viaje a Irak, donde viven algunos de los grupos cristianos más antiguos del mundo, se reunió con el gran ayatola Ali Sistani, de 90 años, uno de los más importantes líderes de la comunidad chiita, en la ciudad santa de Nayaf.

Puedes leer: El Papa concluye viaje con Santa Misa: “Irak quedará en mi corazón”

En 2019, en su viaje a Egipto, en El Cairo, se encontró con el gran imán de la mezquita de Al Aznar, Ahmed al Tayeb, líder religioso de la comunidad suní, la rama más grande del Islam.


El Papa, promotor del diálogo ecuménico e interreligioso, desde que era obispo de Buenos Aires, ha dado pasos decisivos y valientes en el encuentro con distintos líderes religiosos.

En Occidente sobre el Islam, a partir de la acción de los sectores fundamentalistas, que son la minoría, se ha construido un fantasma que el Papa quiere contribuir a destruir.

Es la primera visita de una Papa a este país donde se ubica la cuna de la civilización occidental en la región de la Mesopotamia entre los ríos Tigris y Éufrates.

En su encuentro con el ayatola Ali Sistani, en una reunión privada, solo se admitió a los traductores, el Papa agradeció “a él y a la comunidad chií su defensa de los más débiles y perseguidos ante la violencia y las grandes dificultades de los últimos años”.

El ayatolá, por su parte, dijo al Papa que los cristianos deben “vivir en paz y seguridad” y beneficiarse de “todos los derechos constitucionales”. Una declaración fundamental en un país donde los cristianos han sido asesinados por el hecho de serlo.

Y también hizo referencia a las “injusticias, asedios económicos y desplazamientos que sufren muchos pueblos de la región, especialmente el pueblo palestino en los territorios ocupados”, en clara alusión a Israel.

La reunión tuvo lugar en la casa del gran ayatola una vivienda austera en un barrio popular de Nayaf. Los dos hicieron referencia a temas políticos. La guerra que Estados Unidos decretó, con argumentos falsos, para derrocar a Hussein en 2003. Al terrorismo del Estado Islámico (ISIS) y la situación en Siria.

El Papa también estuvo en Ur, ahí donde se asentó Abraham hace 4,000 años, un emigrante, que para los judíos es el fundador del pueblo de Israel, para Mahoma el primer musulmán y para los cristianos un referente espiritual.

Como líder religioso, de una comunidad de 2200 millones de creyentes, se ha propuesto que en el mundo se respeten todas las religiones y maneras de acercarse a Dios. Y también dialogar a partir de los puntos que las unen.

Francisco,  el sucesor de san Pedro, en su visita a Irak sostuvo que la “hostilidad, extremismo y violencia no nacen de un espíritu religioso; son traiciones a la religión. Y nosotros creyentes no podemos callar cuando el terrorismo abusa de la religión”.

Y añadió que “no permitamos que la luz del Cielo se ofusque con las nubes del odio. Sobre este país se cernieron las nubes oscuras del terrorismo, de la guerra y de la violencia. Todas las comunidades étnicas y religiosas sufrieron”.

En una de sus intervenciones insistió con fuerza en que: “No habrá paz sin compartir y acoger, sin una justicia que asegure equidad y promoción para todos, comenzando por los más débiles. No habrá paz sin pueblos que tiendan la mano a otros pueblos. No habrá paz mientras los demás sean ellos y no parte de un nosotros. No habrá paz mientras las alianzas sean contra alguno, porque las alianzas de unos contra otros solo aumentan las divisiones”.

El viaje del Papa a Irak, que tenía un alto grado de complejidad, es un hecho histórico. Tiende puentes con el Islam, visibilizar a los 300,000 o 400,000 cristianos que ahí habitan, le dice a los líderes religiosos y políticos del mundo que el diálogo es posible. Solo requiere la voluntad de las partes.

 

Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar Valenzuela es profesor universitario y analista político.

 

Puedes leer: Además de Irak, ¿cuáles han sido los viajes del Papa Francisco?

¿Ya conoces nuestra revista semanal? Al adquirir un ejemplar o suscribirte nos ayudas a continuar nuestra labor evangelizadora en este periodo de crisis. Visita revista.desdelafe.mx  o envía un WhatsApp al +52 55-7347-0775