Opinión

Día de la Tierra: Jornada de reflexión por nuestra Casa Común

Hoy, 22 de abril, ¡celebramos el Día de la Tierra! Es un día importante porque la Tierra es nuestra Casa Común. En ella habitamos toda la Familia Humana. Y de la Tierra recibimos los elementos que hacen posible la Vida: el agua, el aire, los alimentos, los animales y cuanto ha sido creado para nuestro bienestar y nuestra vida, ¡que debe vivirse con dignidad!

Hoy es una oportunidad de agradecer al Creador todo esto que ha realizado pensando en nosotros. ¡La Tierra es un regalo de Dios! Y en correspondencia a tal don, queremos invitarte a crear conciencia, a cuidar y respetar la Tierra y a vivir en armonía con ella y con las personas que la habitamos.

¡Amemos la Creación!

Para lograrlo será importante tomar conciencia de nuestra responsabilidad de respetar y evitar dañar nuestro Planeta.


1. Consulta la Carta Encíclica del Papa Francisco LAUDATO SI’ 
Puedes leerla AQUÍ.

Elige alguno (s) de los número (s) de la Encíclica y analiza lo que nos comparte el Papa Francisco “Sobre el cuidado de la Tierra, nuestra Casa Común”: Laudato Si’ # 16; Laudato Si’ # 18; Laudato Si’ #42; Laudato Si’# 53; Laudato Si’ # 83M Laudato Si’ # 95; Laudato Si’# 119; Laudato Si’# 137; Laudato Si’# 139; Laudato Si’# 165; Laudato Si’,#245.

Tras leer algún número de Laudato Si’, genera un compromiso con la Tierra y su cuidado.

Te puede interesar: Resumen de Laudato Si’, la encíclica del Papa Francisco sobre ecología

2. Haz un Compromiso ecológico de amor
Te proponemos hacer un compromiso donde no solo nos “preocupemos”, sino más bien nos “ocupemos” por evitar la contaminación del agua, del aire, de los animales, de las plantas y por realizar con creatividad acciones ecológicas a favor de la Casa Común, algunos ejemplos: no desperdicies el agua, separa los residuos sólidos del modo correcto, cuida de tu jardines, evita el plástico de un solo uso, reutiliza materiales.

3. Reza la “Oración por nuestra Tierra”, del Papa Francisco
Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe, derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza. Inúndanos de paz,
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo
y no depredadores,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.
Toca los corazones
de los que buscan sólo beneficios
a costa de los pobres y de la tierra.
Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa,
a contemplar admirados,
a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas
en nuestro camino hacia tu luz infinita.
Gracias porque estás con nosotros todos los días.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha
por la justicia, el amor y la paz.
Amén

*El autor es responsable de la Comisión de Ecología de la Arquidiócesis Primada de México.

Los artículos de opinión son responsabilidad de los autores y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.

Comentarios