Opinión

¿Cuál es el papel de la Iglesia en la actual crisis migratoria?

La migración mexicana al país vecino ha crecido en estos 27 últimos meses (los que tiene éste gobierno), a causa del  aumento de la pobreza, 10 millones más de pobres al cierre de 2020, el creciente desempleo y el incremento de los índices de violencia.

Entre octubre de 2020, inicio del año fiscal en Estados Unidos, y febrero de 2021 el número total de los migrantes deportados por las autoridades de Estados Unidos asciende a 396,958.

Los mexicanos suman 215,287 migrantes de esa cantidad. Los otros 181,671 son hondureños, guatemaltecos y salvadoreños y de algunos otros países. Los mexicanos son casi el 60 %.


En cada uno de los últimos cinco meses se han detenido a 40,000 migrantes mexicanos más que en los meses anteriores de acuerdo a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).

Las autoridades estadunidenses reconocen que ha aumentado el número de los migrantes mexicanos y centroamericanos a pesar del trabajo de contención que realiza la Guardia Nacional (GN) de México en la frontera sur y norte del país.

Si no mejoran las condiciones económicas y de seguridad de México y Centroamérica la migración va a continuar e incluso se va a incrementar con todo y las medidas de carácter policial para frenarla.

Los migrantes mexicanos y centroamericanos viven una “expulsión forzada” de sus lugares de vivienda sobre todo en las zonas rurales, indígenas y en la periferia de las grandes ciudades.

Se ven obligados a emigrar por las condiciones de pobreza, agravada por la pandemia, el desempleo, la violencia y a estos problemas estructurales se añade el cambio climático y los desastres naturales.

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En la coyuntura influye también la llegada del gobierno de Biden que ha despertado la “esperanza” de que tendrá una política migratoria diferente a la de Trump.

La política migratoria del nuevo gobierno de Estados Unidos no ha cambiado en relación a la migración que entra por sus fronteras sin papeles. Todos serán deportados.

El presidente Biden y Roberta Jacobson, coordinadora para la Frontera Sur del gobierno de Estados Unidos, han dicho de manera pública: “No vengan a la frontera. Está cerrada”.

La administración mexicana que preside el presidente López Obrador, desde el gobierno de Trump y ahora también con  el de Biden, colabora de manera decidida a la detención de los migrantes centroamericanos.

Efectivos de la Guarda Nacional instalados en la frontera sur y norte del país, lo hacen también en los aeropuertos y las centrales camineras, se dedican a “cazar” a migrantes centroamericanos.

Hay evidencia que en la frontera norte, violentando la Constitución, la Guardia Nacional también detiene a los mexicanos, para evitar que entren a Estados Unidos.

La Iglesia católica de México es  la institución con la mayor red de protección a migrantes que existen en el país. El Papa ha insistido, una y otra vez, en la defensa de los migrantes por parte de la Iglesia.

En las actuales circunstancias, en que se recrudece la posición antimigrante, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) tiene una palabra que decir. Es una voz autorizada, para hablar del tema.

 

Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar Valenzuela es profesor universitario y analista político.

 

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