No negociable

4 consejos para ser un verdadero provida

Defender la vida se dice fácil; sin embargo, como en cualquier movimiento, el compromiso y testimonio es lo que verdaderamente logra la consolidación de la causa. Alzar la voz en la defensa de la vida, hacerlo en el ámbito público y privado, requiere de mucho valor y convicción.

Es por ello que en este espacio me di a la tarea de sugerir 4 puntos para apoyarte en el crecimiento de tu compromiso en esta noble causa. ¡Necesitamos testimonios genuinos que en su actuar y hablar, siempre se defienda la vida!

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1. Se es provida también con quien piensa diferente

Existe la tentación de que un provida con buena formación constantemente esté buscando errores para corregirlos, especialmente cuando se trata momentos álgidos y de confrontación.

Si bien es cierto que estamos llamados a hablar con la verdad y ayudar a salir del error a aquellos que, bajo la apariencia de buenas intenciones, terminan promoviendo prácticas en contra de la dignidad humana, también es cierto, que a veces se nos olvida que la persona que disiente de nuestra postura es también merecedora de un trato digno y caritativo de nuestra parte.

La norma personalista que propone San Juan Pablo II consiste en siempre amar a la persona y nunca usarla; en otras palabras, se puede entender que la persona será siempre un fin y nunca un medio.

Por ello, al momento de defender la vida, el objeto final de una discusión sobre el aborto, no deberá ser ganar el argumento por ganarlo, sino escuchar para comprender y acompañar a la persona con la intención de mostrarle la verdad. Quizás nos tome mucho tiempo, quizás no siempre tendremos la razón, pero valdrá totalmente la pena.

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2. Proponer y no sólo reaccionar

He visto cómo, de manera impresionante, se ha dado la defensa de la vida en los congresos locales cuando está por discutirse alguna iniciativa de ley. ¡Qué gran compromiso y entrega para estar presionando y haciendo oír nuestra voz! Sin duda alguna no conozco más gente comprometida con una causa, como los que defendemos la vida.

Sin embargo, cuando los tiempos están tranquilos, y no hay situaciones en donde la vida se ponga en disputa, pienso que es tiempo valioso para seguir mostrando de la fuerza de la causa, a través de propuestas que apoyen a las mujeres embarazadas.

El aborto no es la solución a ninguna situación; sin embargo a veces nos quedamos cortos en propuestas de apoyo y contención, que parece ser que es la única solución viable para mujeres en situación de crisis. El tercer sector realiza muchas acciones de apoyo directo a la mujer, empecemos a tocar las puertas de nuestros empresarios y funcionarios para que se conviertan en políticas públicas a verdadero apoyo.

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3. Abrazar un grupo dentro de la causa

Cuando nuestros esfuerzos están enfocados, los resultados son tangibles. Dentro de la causa provida, te darás cuenta de que hay mucho por hacer… apoyar a las mujeres embarazadas, analizar inicitivas de ley, informar a la ciudadanía sobre las propuesta de reformas que se pretendan, formación de los jóvenes, recaudación de fondos, etc. Comprométete en serio con alguna de estas instituciones, necesitan tu tiempo y talento.

4. Estudiar los documentos que protegen la vida

Este último punto parece un cliché, pero a veces no nos damos cuenta de la verdadera importancia de conocer los fundamentos de nuestra causa. Saber qué es un derecho humano, conocer los tratados internacionales, y profundizar nuestros conocimientos en los ámbitos médicos, jurídicos y antropológicos, nos darán criterio para la toma de decisiones.

Nos urgen referentes bien formados y que den testimonio de la defensa de la vida con su propia vida. La manera en que tratan a los demás y la pasión con la que defienden la vida, será el camino más auténtico que cualquier provida pueda recorrer.

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