Opinión

Angelus Dominical: Problemas de identidad

ANOCHE ME FUI a la cama con una idea que rondó mi cabeza hasta el arribo del sueño, que llegó cabalgando en una tortuga (lenta pero segura); lo que soñé ni importa ni lo recuerdo pero al despertar resurgió la idea que remite a un concepto de la psicología más elemental, y recuerdo haberlo escuchado desde mis clases en preparatoria: los problemas de identidad…

EN LAS LECCIONES de filosofía -con ínclitos profesores del Seminario Conciliar- nos repetían y explicaban un aforismo clásico que suena precioso y encierra lo elemental y profundo del mundo que nos rodea, de las personas con quienes convivimos y de Dios mismo: “Operare sequitur esse” (¡suena lindo!, ¿o no?)…

SENCILLA Y DIRECTA la traducción parece inocua e ingenua, pero contiene la clave para resolver los conflictos y dificultades en que solemos sumergirnos los seres humanos, ya que ni Dios ni los animales se enfrentan a tales problemas -Él por ser perfección absoluta, y ellos movidos por su instinto-; memoriza, por favor, la traducción: “El actuar sigue al ser”…


DICHO MUY LLANA y popularmente, lo dictado por el tal aforismo no es otra ni mayor cosa que lo repetido hasta por el más insípido de los periodistas o comunicadores que se hacen oír doquier: Si camina como pato, si come como pato, si nada como pato, si grazna como pato, si tiene pico de pato, y parece pato, ¡seguro que es un pato!…

CON TODA SORNA y malicia de mi parte, le suelo decir a un amigo galeno -muy querido y respetado- que para ser doctor, ¡es muy buen mecánico!, y es que su afición compite con su profesión al punto que cuando yo me llego a sentir mal de los riñones le digo que me andan fallando las bujías, o si tengo dolor en los pulmones le comento que traigo desajustado el cárter, o si el problema es una diarrea le digo que el mofle me anda cascabeleando; si no le tramito mis males en términos mecánicos, ni caso me hace…

MOISES VIO LA ZARZA que ardía sin consumirse, se acercó con sigilo y respeto (¡signo especial de la presencia de Dios!) y recibió la consigna de ir a liberar al pueblo sometido a la esclavitud; el diálogo refiere que Moisés preguntó por la identidad de quien lo enviaba y recibió por respuesta lo que sigue siendo fuente inagotable de verdad que da vida: “Les dirás que YO SOY es el que te envía” (Ex 3, 14)…

ESTANDO EN MEDIO de la noche, del mar y de la tormenta, los discípulos trepados en la pobre barca que les aportaba la mínima seguridad, se dieron cuenta que alguien venía caminando sobre las aguas y pensaron ¡en un fantasma!, pero Jesús los aplaca diciendo: “No tengan miedo, YO SOY” (Mt 14, 22)…

MIENTRAS QUE LA IDENTIDAD de Dios es un presente constante, inmutable y perfecto, la identidad del hombre es un presente transitorio, caduco, en constante construcción y afectado hasta por lo nimio; tan es así, que la canción popular lo dice con sonora claridad: ¡Ayer maravilla fui, Llorona, y ahora ni sombra soy!…

QUIENES PISAMOS este mundo con toda nuestra humanidad metida en los zapatos, huaraches o chanclas -según use cada quien-, somos los que tenemos problemas de identidad en mayor o menor medida: que si un comerciante se comporta como estafador, o si un médico la hace de carnicero, o si la monjita se cree la más impoluta envuelta en huevo, o si el comunicador se ufana de ser quien tiene la única palabra, o si el presidente la hace más de verdugo que de estadista, pues mal andamos todos ustedes (¡já!, yo también)…

A LOS PROBLEMAS de identidad le siguen los problemas de acción, y muy juntos suelen ir también problemas de percepción, o de valoración y hasta de emoción, al punto que el resultado no pasará de ser un perfecto monstruo, pues si camina como pato, si come como burro, si trina como foca, si carga como búho, si vuela como lagarto, si nada como mosca y si habla como gusano, ¡seguro que no existe, o ha de ser algún fulano con graves problemas de identidad!…

SI AMANECE EL LUNES y te miras al espejo y eres tú, ¡dale gracias a Dios!; si amanece el martes y mirándote al espejo eres tu tío, ¡algo anda mal!; si amanece el miércoles y en el espejo ves un jupiterino, ¡ve rápido con el psiquiatra!; si amanece el jueves y lo que encuentras en el espejo es una multitud de desconocidos, ¡tal vez ya estás endemoniado! (aquel demonio dijo que se llamaba “Legión”, porque eran muchos -Mc 5, 9-); si el viernes vas ante el espejo y por más que miras no ves nada, ¡tal vez no has despertado!; si el sábado ya no quieres ir al espejo y solo anhelas tomarte una “selfi”, ¡tal vez todavía tienes remedio!…

QUE AMANEZCA EL DOMINGO y con el descanso debido te puedas renovar y darte cuenta que debes actuar como lo que eres, en responder de acuerdo a tu identidad, que te afanes en decir lo que has pensado para que después no te quedes pensando en lo que dijiste; a este punto quiero recordar que Mafalda decía que no es necesario que digas todo lo que piensas, pero si que es necesario que pienses todo lo que dices…

HOY MISMO, ANTES de dormir, repetiré varias veces la última petición del Padrenuestro con la intención de verme libre del peor de todos los males posibles que nos pueden acontecer a los hijos de Eva: que siendo humanos queramos ser dios, que siendo perfectibles no admitamos corrección, que siendo vulnerables nos veamos indefectibles, que debiendo poner paz nos empeñemos en meter guerra, que siendo hijos de Dios nos enterquemos en actuar como jijos de no sé quién…

 

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El padre Eduardo Lozano es sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México. 

 

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