Opinión

Ángelus dominical: La vacuna covid y el barco en que viajamos todos

ESO DE VACUNARSE o no vacunarse es cuestión que no debería plantearse, sencillamente porque vamos en un mismo barco y la suerte personal corre de la mano de la suerte común; y dicho en sentido contrario es prácticamente lo mismo: la suerte común también corre de la mano de la suerte personal…
ENTRE NÚMEROS se llama capicúa a una serie que lo mismo se lee de derecha a izquierda o de izquierda a derecha: dígase del 45654 ó del 1991; en cuestión de palabras se le llama palíndromo y hay ejemplos clásicos como aquel que reza: Anita lava la tina, o el que dice: Dábale arroz a la zorra el abad…
EL SER HUMANO ha llegado a la Luna y está llegando a Marte también gracias a los antiguos matemáticos egipcios y los geómetras griegos, pues sus cálculos y proyecciones son base de los intrincados procesos que se deben tener en cuenta para evitar cualquier falla y reducir el margen de error…
Y COMO SI FUERA un capicúa histórico o un palíndromo científico, me atrevo a decir que los babilonios de aquellos siglos (como cuarenta) y los mayas de tales años (hace como 1500) pueden estar contentos de que sus sueños ahora se concreticen en naves espaciales y viajes interplanetarios…
POR SUPUESTO QUE no estoy diciendo que aquellos hombres se estuvieran preparando para llegar a la Luna, pero sus progresos y conocimientos (en cualquier rama científica) ciertamente abonaron para los éxitos que hoy tenemos…
HE RECIBIDO YA mis dos respectivas dosis de la vacuna que me correspondió y con ese hecho tan, pero tan, pero tan insignificante, yo también estoy colaborando en los progresos que la humanidad tendrá en el siglo XLIII, cuando sigamos conviviendo y trabajando con los riesgos y posibilidades que siempre hemos tenido…
HAS DE CONVENIR conmigo que hace veinte siglos el vino y la leche se producían, se distribuían, se consumían de un modo, y ahora lo hacemos con otros que llamamos más civilizados y que han probado su eficacia y mejor aprovechamiento; pues vendrán días en que tales hechos simples -pero importante- seguirán mejorando y podremos aprovecharlos unos y otros…
NO DEJAN DE RESONAR en los recovecos de mi memoria -y en las cálidas galerías de mi corazón- las palabras del Génesis (1,28) cuando Dios bendice al ser humano diciéndole: “Crezcan y multiplíquense, llenen la tierra”; pero tales palabras van mucho más allá de una mera multiplicación numérica y de un crecimiento demográfico, o científico, o cultural, o artístico, o económico…
EVITARÉ DEJAR CONSTANCIA en estas páginas de mis previsiones en torno al futuro (¡bueeeno!: no se pueden hacer previsiones en torno al pasado, lo sé), pues corro el riesgo de que me tilden de loco como a Verne, o de iluso como a Moro, o de soñador y de optimista empedernido como a Cordeiro, o de ingenua caricatura como a los Supersónicos…
LLEGAREMOS AL FUTURO pero no aferrándonos al pasado, sino cimentándonos en él; alcanzaremos el porvenir pero no a base de “arqueolofilias” o regresiones al salvajismo sino conociendo y valorando el pasado en lo que fue, lo que aportó, lo que nos dejó de ventaja y riqueza…
ME GUSTA Y DISFRUTO repasar los mitos helenistas y las teogonías teotihuacanas -por ejemplo- pues en ellas se siguen conservando verdades revestidas de fantasía y gracia, y se ven conceptos que no se quedan en la frialdad de un dato científico o un resultado de laboratorio; sé del riesgo que corre quien lee superficialmente y da crédito fácil a lo que encuentra en un libro o en internet, pero ya muchos maestros me han enseñado a masticar hasta encontrar la sustancia y dejar a un lado lo que solo es bagazo…
NO SÉ QUÉ HABRÁ comido el profeta Isaías cuando escribió que “el lobo habitará con el cordero, el leopardo se echará con el cabrito y un niño los conducirá; estarán juntas la vaca y la osa y sus crías se echarán juntas y un niñito las apacentará; el león y el buey comerán paja juntos” (11,7), lo que sí sé es que tales anuncios apuntan a situaciones humanas que han de estar llenas de paz y concordia, a relaciones entre los diversos que no necesariamente han de ser violentas y agresivas…
BRINCAN Y SE AFERRAN a nuestra atención -en las pantallas de mano o en las de pared entera- los datos de noticieros en que los conflictos y persecuciones son el pan duro de cada noche, pero nos olvidamos del pan matutino y calientito de los buenos días, del saludo amable, de la convivencia festiva de cada mercado, de la plegaria de la Santa Misa celebrada en cercanía y calidez…
QUE NADIE BAJE la guardia: ¡seguimos en pandemia!; que nadie se apanique ni se autoexcluya en un encierro psicológico (¡seguimos en pandemia!) haciendo de su casa una tumba, o de su pensamiento una cripta, o de su actitud una fosa inaccesible ¡estamos en pandemia!…
BUSCARÉ SOLUCIONES a los pequeños problemas -¡estamos en pandemia!-, cultivaré la esperanza (¡estamos en pandemia!), restituiré lo que dañé y ofreceré una inteligente y nueva oportunidad -¡estamos en pandemia!-, no me daré al jolgorio sin criterio pero tampoco me hundiré en la tristeza (¡estamos en pandemia!); bueeeeno: por lo pronto ya me vacuné y así colaboro en la construcción del siglo XLIV…

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El padre Eduardo Lozano es sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México. 

 


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