Opinión

Ángelus dominical: Te regalo versos de José Martí

NO TE ENGAÑES, amable lector, confundiendo a un profeta con un adivino, pues mientras al primero le asiste -ante todo- el impulso del Espíritu de Dios que lo aboca a proclamar la justicia y la verdad (como a Juan el Bautista), al segundo le mueven unos pocos dineros para endulzar el oído del que paga y llevarle a la supuesta convicción de que su mensaje -puro delirio- se realizará…

AL PROFETA LE BASTAN pocas pero contundentes palabras y al adivino o merolico -por ahora casi lo mismo- no le serán suficientes tres o cuatro horas -repetidas por años- de perorata matutina o vespertina sobre las ilusas bondades de su revolución, transformación, renovación o innovación…

ME DUELE MUCHO tener que hablar hoy sobre Cuba, nación que por siglos ha sido azotada por ciclones, conquistadores y piratas, pero tal vez nunca con tanta saña como lo ha sido a manos de quienes proclaman su libertad para solo esconder una esclavitud mayor, una opresión más cruel…


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CULTIVO UNA ROSA blanca/ en junio como en enero/ para el amigo sincero/ que me da su mano franca;/ y para el cruel que me arranca/ el corazón conque vivo,/ cardo ni ortiga cultivo:/ ¡cultivo una rosa blanca!…

PROFETA LAICO, profeta poeta -tales son sus versos-, profeta periodista, profeta político (¡único e increíble!), José Martí sigue siendo luz y vida -escondida- en el alma de sus compatriotas, que bien están repitiendo, al marchar por las calles sin armas pero con clara voz, lo que en sus “Versos sencillos” escribiera en aquel entonces, 1891…

CIEN AÑOS DESPUÉS y en la patria de Martí, un profeta pontífice, profeta pastor, profeta peregrino, profeta papa, Juan Pablo II, proclamaría ante el gobierno y los fieles, ante los pueblos y los poderosos, ante obispos y ateos, una proclama que sigue siendo profecía en un presente constante: Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba, 1998…

NO CONOZCO TANTO, pero lo poco es suficiente para compartir el dolor que siento por una nación hermana, cercana; y lo que puedo decir del sufrimiento cubano también lo podría decir de cualquier otro pueblo (y empiezo por aquí) sencillamente porque todo corazón humano que conserve una mirada diáfana, siempre aspirará a la verdad, a la belleza, a la paz, a la libertad, a la vida, luces -todas- tan amenazadas (y aquí tan carentes)…

DE FORMA NATURAL Cuba es una isla y su frontera es el mar; de forma artificial otros países se autoconvierten en islas construyendo muros inútiles, abonando hideolojíaz que ni de ortografía gozan, manteniendo caudillos que solo enarbolan su propia -y familiar- causa, defendiendo modelos económicos voraces que terminan por distanciar cada vez más a los que pisan el poco suelo bajo sus pies y los que tienen que echar al mar de su indiferencia, o tolerando autócratas que buscan perpetuarse en hipotético futuro al no verse eficaces en un real presente…

TAL VEZ MI DOLOR me está empujando a escribir lo que no está en mi primera intención, así que rápido vuelvo a subrayar y señalar que el pueblo cubano (como los de cualquier otro gentilicio) de una u otra manera nos hemos de abrir a la esperanza, a los ideales auténticos que siguen y seguirán constituyendo el auténtico motor de la historia: ¡ni los tiranos ni los imperios siguen en pie, sino los hombres y mujeres de a pie que han superado a imperios y tiranos!…

YO NO SÉ POR QUÉ pero vuelven a mi memoria las palabras proféticas de Jesús, palabras que alientan e iluminan, que curan y liberan; te invito a que las leas en tu propia Biblia (Mt 6, 25-34), porque ni la angustia ni la ansiedad, ni la desesperación o el abandono prevalecerán cuando nos percatamos que estamos -¡todos!- en las manos de Dios misericordioso y providente…

ME DUELE CUBA y lo digo aquí porque también me duele México, y Sudáfrica, y Venezuela, y Afganistán, y cada pueblo que siga sufriendo lo que ya debería estar superado desde hace tiempo, pero entiendo también que los procesos y circunstancias son diferentes y las variables con casi infinitas; me duele enorme lo que sucede en Michoacán y Tamaulipas, en Guerrero y Oaxaca, y aunque no sepa ni mencione a tantos lugares, me duele porque piso el mismo mundo y miro el mismo cielo, porque no quiero ser ajeno, porque el ideal aún no se alcanza…

PERO BASTA YA de abundar en dolores que ni este medio ni esta columna son sala de urgencias ni tampoco vendrá una solución automática e instantánea, más bien quiero recordar -y contigo enfrente, amabilísimo lector- que en este mundo somos caminantes, peregrinos y que la meta -clara y cierta- nos anime a seguir con esperanza, con cercanía, con parresia (¿con quééé?), ya te diré en próxima entrega qué es eso…

TE REGALO MÁS VERSOS de José Martí, que en su poesía-profecía supo poner alto el ideal, firme la idea, sabrosa la rima, suculenta la verdad; te diré que murió en batalla y de sus adversarios -nobles- tuvo una sencilla y digna sepultura como para confirmar la nobleza con que luchó por su patria: Yo quiero salir del mundo/ por la puerta natural:/ en un carro de hojas verdes/ a morir me han de llevar;/ no me pongan en lo oscuro/ a morir como un traidor,/ yo soy bueno -y como bueno-/ moriré de cara al sol…

 

 

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El padre Eduardo Lozano es sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México. 

 

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