Opinión

Ángelus dominical: El auténtico amor se nota en los tiempos adversos

DEBO ESCRIBIR EN ROJO y lo hago con todo el gusto del alma; pero antes de abordar mi objetivo central, es necesario descartar que el color no tiene nada qué ver -en absoluto- con el semáforo epidemiológico (¡menos ahora que estamos con números de contagios por las nubes!), y nada qué ver con los acontecimientos lamentables entre los vecinos del norte, donde lo mejor que les puede suceder es que llegue el 20 de enero sin mayor riesgo de ningún tipo (¡unos como vándalos de ocasión, pero casi todos ya de oficio, tanto en lo privado como desde la máxima tribuna!) …

EN ROJO ESCRIBO y tampoco es por la falla en el servicio eléctrico del sistema de transporte colectivo de la CDMX (metro) debido a tan lamentable incendio del día de ayer: desde aquí mis mejores deseos para que todo quede en lo menos y no se pierdan más vidas, ni se afecte mayormente la complicada movilidad en la megalópolis…


RESPONDO A AMABLE invitación que me llega al alma con júbilo, y me dijeron: “Padre, mis papás cumplen 40 años de matrimonio, son bodas de rubí y quiero pedirte que me envíes un video de tu celular, pero con algo en color rojo, para coincidir con tan bella piedra preciosa”; y como no envié ningún video en la fecha convenida, pues lo mando por escrito, ¡y en rojo!…

POR AQUELLO DE los avisos de privacidad y del manejo de datos personales, inventaré que los aludidos se llaman “Leto y Bety” (¡já!, nunca mejor que hoy se me hubiera ocurrido algo así) por supuesto que los conozco desde el siglo pasado y desde hace poco más de cuarenta años, siendo yo un seminarista desleído y atolondrado (¡qué tiempos, Don Porfirio!)…

TANTO LETO COMO BETY -al igual que tantos otros novios- se conocieron y emocionaron, platicaron y calcularon, de algún modo se habrán disgustado y luego vieron que no era para tanto, hasta que se decidieron y a todos invitaron (ya después tendrían tiempo para darse cuenta de lo que hicieron)…

DESDE AQUEL ENTONCES y en medio de ilusiones y momentos cruciales, la vida ha ido transcurriendo y no han faltado momentos áridos como los que más y otros fructíferos como los que menos, pero eso sí: a todos le han entrado como si fuera todo durazno de hueso colorado…

¡UPS!, CASI PALABRA indebida y extraña debe ser -por ahora- la palabra “colorado”, que no es lo mismo que rojo, y es en este tono que quiero seguir escribiendo; pero ya que incursionó de metiche, pues distingo que rojo es un beso y el corazón, que rojos son los ojos que han llorado sus despojos, que rojo es el color de la sangre y rojo un bello amanecer…

EN CAMBIO -Y SIN DUDA– colorado es un gallo o un caballo, colorada la fruta golpeada por el sol, te pones colorado de vergüenza y colorado es un chiste que no se cuenta tan así como así; la tierra es colorada y Colorado es un estado gringo, que toma nombre del río y que se lo da a un cañón, para luego desembocar en el Golfo de California, en el extremo de Sonora; colorado es el colorín conque el cuento se acabó…

ROJO ES UN RUBÍ y un jitomate, roja la sandía que me comí y roja la tuna que sangra todo su sabor entre mis dedos; rojo es el hierro incandescente hasta llegar al rojo vivo y luego pasar al rojo blanco; y aquí aparece una diferencia más entre rojo y colorado, pues mientras que puedes decir que aquel acero está al rojo blanco, jamás dirás que se puso al “colorado blanco”…

LETO Y BETY CUMPLEN años de matrimonio y casi los veo rojos de contento y un poco colorados por el sol de invierno; si tú los vieras en vivo y a todo color te darías cuenta que su trato, su gusto y su presencia se han ido fundiendo -aunque luego ellos no quieran- como si las diferencias pasaran a segundo, tercer o cuarto plano, con decirte que si a cualquiera de los dos le pudieras sacar una fotocopia, ¡te saldría otro original!…

NO ME AGUANTO DE CITAR lo que Jesús dijo respecto al matrimonio: “Ya no son dos, sino una sola carne, de modo que lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (Mt 19,6) y estoy seguro (¡al 100%!) que Jesús pronunció esas palabras en Rojo, pues ningún otro color le queda mejor a tanto amor…

PODRÍA YO PARECER cursi y meloso, pero he de decir que el amor auténtico no se nota en los tiempos buenos sino en los adversos; y aquí quiero recordar un punto del todo crucial, ya que con el segundo hijo (mi ahijado superespecial) vinieron retos y roces que rápido maduraron y dieron frutos que no se acaban, pues así como con cada hijo, con Char llegó un caudal de bendiciones que cuajan en la alegría que no se acaba y en el afecto que se desborda por todos lados…

SIGO ESCRIBIENDO EN ROJO para subrayar que así será el futuro: en el rojo cálido de la perseverancia, en el rojo discreto del apoyo mutuo, en el rojo conque inicia un nuevo día y con el que el ocaso llega a su fin, en el rojo conque se arrulla un deseo y conque se acunan los retoños primaverales luego de un frío invierno…

YO NO SÉ, PERO A MÍ me ha emocionado escribir en rojo, porque ni que fuera marciano para escribir en verde, ni que fuera pitufo para escribir en azul, y ni que fuera caricatura para salir en amarillo: somos humanos y el rojo es nuestro color, rojo de la pasión y la vida, rojo de la calidez y la alegría, rojo del corazón y de la sangre: ¡Felicidades, Leto y Bety!…

 

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