Opinión

Ángelus dominical: Busca primero el Reino de Dios

ESTOY A PUNTO DE iniciar una serie de estudios e investigaciones precisos y concienzudos sobre la inminencia del futuro; sé de las complicaciones y riesgos que esto implica porque los medios y recursos para un camino tal, ni siquiera están sugeridos y menos proyectados por institución o dependencia pública o privada; además, si hablando de “inminencia” entendemos lo que prontamente sucederá, pues el tiempo se acabó y -recordando los golpes de piñata- ni siquiera le dimos una, o dos, o tres y el tiempo se acabó…

UN PAR DE SEGUNDOS basta -no obstante- para establecer un primer axioma tan sutil y contundente que ni yo mismo me lo quiero creer, que ni yo mismo supe de dónde salió, pero que ha de servir y aquí lo escribo entre comillas como para darle solemnidad: “Si seguimos igual, entonces estaremos peor”…

SI FUE NECESARIO que leyeras dos veces los 2 párrafos anteriores, he de decirte -amable lector- que tu paciencia fue mucha y tu ciencia no tanta; pero no te preocupes, que estas líneas son justamente para cultivar ambas, que sin paciencia no hay ciencia y sin ciencia nos impacientamos…

JESÚS DE NAZARET comparó el reino de los cielos con la semilla que el sembrador pone en el surco: de noche y de día, sin que el sembrador sepa cómo, la semilla va germinando, echa un brote, luego otro, se forma una plántula, luego se consolida el tallo, viene la espiga y con ella los granos, hasta que llega el tiempo de la cosecha y la hoz facilita la recolección del fruto (Mc 4, 26-29)…

TODO PROCESO TIENE -y aquí aparece un segundo axioma a subrayar- un antes y un después”, de modo que nada ni nadie llega y está puesto en un tris-trás, en un de repente, y menos de manera completa, único y perfecta; así que quien te llegue a argumentar la patraña de que ya está aquí y que lo sabe todo, lo puede todo, lo tiene todo, y casi te dice que es más que la salvación del mundo, pues sencillamente ya te está tomando la medida para tundirte una peor…

UN PROFESOR DE FILOSOFÍA del siglo pasado, -que por donde lo viéramos o lo escucháramos a todos nos parecía una botana andando- repetía regularmente uno de tantos dichos populares con buena dosis de socarronería y mucha maña: “Para explicar este tema haremos como dijo el descuartizador: Vamos por partes”…

LA CIENCIA DEL FUTURO que ya inicié con los dos axiomas previos y se consolidará con las investigaciones subsiguientes, no la llamaré “futurología” -no-, pues más de varios la confundirían con el afán merolico y pendenciero de quienes detentan cualquier poder y se amafian sin orden ni decoro, pretendiendo transformaciones al vapor y hasta arreándose como si en montón lograran eficacia; ¡No!, por ahí no iremos…

UN NOMBRE MÁS AD HOC (de tal locución latina viene nuestro vocablo “adecuado”) para la ciencia de lo inminente, para el conocimiento e indagación de lo que está por suceder, bien podría ser “mañanología”, en cuanto que “mañana” indica el día siguiente…

PARA PRECISAR EL TERCER axioma de esta ciencia, rápido lo enuncio en la esperanza de lograr una conclusión eficaz y que todos se convenzan que lo escrito hasta aquí no es artilugio retórico ni vana especulación; y me disculparán si la afirmación parece desaforada, pero léela y encuentra su peso específico: “Todo lo que venga, ya llegará”…

JESÚS EL NAZARENO (volvamos a citarlo en Mt 6, 33) advirtió a sus discípulos con ágil claridad: “Busca primero el Reino de Dios y todo lo demás se te dará por añadidura”, y en seguida advierte que no debemos preocuparnos por el “mañana”, pues Dios sabe bien qué nos hace falta y qué necesitamos, así que bien le podemos dejar a otros la preocupación innecesaria y las dudas corrosivas que se ciernan sobre el futuro inminente, el futuro lejano y el futuro final…

POR FAVOR PONTE muy listo y abusado como para que nadie, pero NADIE te ande dorando la píldora y ni te quiera espantar con el petate del muerto; mejor atiende a los frutos del primer capítulo de la “mañanología” que estamos elaborando y que podemos sintetizar más o menos así: La historia humana universal -o aquella particular- es una consecución de hechos concatenados, que aparecen antes o después, y que aderezados con la inteligencia y la libertad -tanto humana como divina- están en la línea inexorable de una mejoría continua, de un crecimiento y desarrollo hacia la perfección y plenitud, al punto que si aparece alguna adversidad, de todos modos servirá para ganar experiencia…

ANTES DE REGRESAR a mis ocupaciones habituales, cito por tercera vez el Nuevo Testamento (Ap 21, 5) con algo que no estaría mejor dicho sino por Jesús: “He aquí que yo vengo y hago nuevas todas las cosas”, así que los pesimistas y chillones, los profetas de desgracias y los traficantes de calamidades, lo mismo que alquimistas de miedos y culpabilizadores de oficio, bien pueden darse por buenos para nada (y ahora, un mensaje de nuestros patrocinadores: Prepárate para la próxima Noche Santa, viernes 23 de agosto, informes al 5702 2402)…

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