Turismo religioso

¿Por qué el turismo religioso es una bendición económica?

A pesar de los vaivenes sociales o económicos, este segmento del turismo sigue creciendo.
El santuario de la Virgen de Juquila, en Oaxaca.
El santuario de la Virgen de Juquila, en Oaxaca.

Tras el ataque terrorista a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, el mundo entró en un periodo de incertidumbre financiera y social. Sin embargo, el turismo, especialmente en el rubro religioso, reportó un aumento significativo, lo que llamó la atención de académicos y empresarios.

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“Este rubro tiene la peculiaridad de fortalecerse en periodos de crisis”, explica Enrique Propín Frejomil, investigador de Geografía Económica del Instituto de Geografía de la UNAM, “pues cuando el ser humano ya no tiene esperanza, tiende a refugiarse en su fe”.

El santuario de Chalma, en el Estado de México.

El santuario de Chalma, en el Estado de México.

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Propín Frejomil, quien ha estudiado el fenómeno del aumento del turismo religioso, detalla que el potencial de este rubro apenas se está vislumbrando, ejemplo de ello es que apareció en los planes de desarrollo de la economía nacional apenas hace siete años.

De hecho, su importancia fue documentada por la Organización Mundial de Turismo en 2016, quien dio a conocer que México se situaba en los primeros 10 países con mayor turismo religioso a nivel mundial, con una derrama económica anual de 10,200 millones de pesos, y un número de fieles que supera incluso la afluencia de visitantes a la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

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Un salvavidas económico

La nobleza y dinamismo económico del turismo religioso radica en sus tres características, explica el geógrafo de la UNAM. “La primera es la fidelidad del paseante, pues no solamente va a ir al santuario o iglesia una sola vez”, explica. “La segunda, es que va de la mano con el turismo cultural, pues los templos y santuarios son lugares con ‘magnetismo espiritual’, es decir registran relatos de acontecimientos sobrenaturales y las personas, creyentes o no, tienen curiosidad por visitarlos; y el tercer rasgo, es que es el único sector que reacciona con vivacidad ante una crisis de cualquier magnitud”.

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Por su parte, Driselda Sánchez Aguirre, doctora en ciencias económico-administrativas y especialista en turismo religioso, advierte que el primer beneficiado de este tipo de turismo es el visitante ya que “satisface su necesidad de estar cercano a Dios”

En segundo lugar, subraya, contribuye al desarrollo de las comunidades y “desarrolla en los oriundos un sentimiento de arraigo que los motiva a dar a conocer su patrimonio, ayudar a la conservación y mantenimiento de la arquitectura y medio ambiente, así como en la seguridad de la localidad”, agrega.

El Santuario de Cristo Rey, en Silao, Guanajuato.

El Santuario de Cristo Rey, en Silao, Guanajuato.

Los grandes retos

De acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo, hay 84 catedrales y 196 iglesias, conventos y ex conventos de carácter histórico que son muy visitados y generan una importante derrama económica anual para el país.

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No obstante, las grandes ventajas que representa el aprovechamiento del turismo religioso no hicieron eco en el presupuesto de Egresos 2019, porque redujeron las asignaciones.

Para Driselda Sánchez es necesaria la voluntad de las comunidades, la Iglesia y los gobiernos local y federal para mejorar las condiciones de estos sitios religiosos, pues el paseante debe tener garantizada su seguridad, la limpieza del lugar, un orden en cuanto al comercio y facilidad de vías de comunicación y transporte.

Ambos especialistas consultados coinciden en que el éxito de los proyectos turísticos religiosos también depende del interés de la comunidad, pues son los que conocen las dinámicas de sus localidades, lo cual ayuda a que en la implementación de dichos proyectos no se den pasos en falso que generen descontento en la población.

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