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¿Quién fundó la Iglesia Católica?

En el evangelio de san Mateo leemos cómo Cristo fundó su Iglesia en Simón el pescador al que cambió el nombre por “Pedro”, piedra, para indicar que sobre él fundaría su Iglesia.
La Ciudad del Vaticano. Foto: Unsplash
La Ciudad del Vaticano. Foto: Unsplash

En el capítulo 16,13-20 del evangelio de san Mateo leemos cómo Cristo fundó su Iglesia en Simón el pescador al que cambió el nombre por “Pedro”, piedra, para indicar que sobre él fundaría su Iglesia.

“En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ‘¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?’ Ellos contestaron: ‘Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.’


Él les preguntó: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’ Simón Pedro tomó la palabra y dijo: ‘Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.’ Jesús le respondió: ‘¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.'” Palabra del Señor.

Un ojo a la historia

En los tiempos de Jesús, y hoy, hay muchos maestros que enseñaban una doctrina filosófica o moral. Ellos tenían sus discípulos que aprendían y se marchaban a enseñar por su cuenta.

​Jesús no es un maestro así. A Él no le interesa predicar una doctrina que ilustre a sus discípulos para que tengan algo de que platicar o algo de que discutir. Él no quiso nunca fundar una escuela filosófica, sino algo más: una comunidad de vida.

Desde el principio de su vida pública dio los pasos necesarios para que sus discípulos permanecieran unidos después de su ascensión al cielo. Los organizó en dos clases:

Los discípulos que lo seguían porque creían que Él era el Mesías esperado. Entre ellos estaban aquellos 72 discípulos a los que envió a predicar el Evangelio de dos en dos. Estaban también las santas mujeres que lo seguían y servían.

​Los apóstoles, sacados de entre los discípulos y formados intensivamente para que ellos, a su vez, formaran a los discípulos. Entre ellos se menciona siempre en primer lugar a Pedro y el contexto lógico de los acontecimientos nos hace ver que le daban un primer lugar. Para nosotros Pedro fue el primer Papa.

San Pedro fue el primer Papa de la historia. Foto: Fernando Nuñez/Cathopic.

San Pedro fue el primer Papa de la historia. Foto: Fernando Nuñez/Cathopic.

Después de la Ascensión

Leer: ¿Qué celebramos en la fiesta de la Ascensión del Señor?

Para suplir a Judas, movidos por el Espíritu Santo, eligieron a Matías para completar el número de los doce. Después se agregaron Bernabé y Pablo, que fue el único que no conoció a Jesús en vida, pero que fue llamado por Él en el camino a Damasco.

Después de Pablo, ya no hay más apóstoles por la sencilla razón de que ya no hay testigos presenciales de la Resurrección de Cristo.

De allí en adelante, a los sucesores de los apóstoles se les llamará “obispos”, que significa “los que ven sobre.”

Mitra de obispo

Mitra de obispo

Entre los primeros obispos recordamos a Tito, Timoteo, Apolo, Dionisio…, cada uno de ellos encargado de una Iglesia particular, lo que hoy serían las diócesis.

El Obispo de Roma

Pedro se fue a Roma y allí murió crucificado boca abajo en el año 57.

Fue el primer obispo de Roma. El segundo fue Lino y lo siguieron Cleto y Clemente Romano. De San Clemente guardamos una carta dirigida a los Corintos en la que los exhorta por ser él el Obispo de Roma. Ya desde entonces, en el primer siglo del cristianismo, el obispo de Roma tenía autoridad sobre las demás Iglesia particulares. Como hoy el actual obispo de Roma que es el Papa.

El Papa Francisco imparte la bendición Urbi et Orbi en 2018. Foto: Vatican Media.

El Papa Francisco imparte la bendición Urbi et Orbi en 2018. Foto: Vatican Media.

Los hermanos que se van

En el transcurso de la historia, muchas veces hemos tenido el dolor de ver como algunos hermanos se separan de la Iglesia para formar nuevas iglesias. La piedra de tropiezo suele ser la figura del Papa como autoridad de la Iglesia Universal.

En el S. XI se separaron de la obediencia al Papa algunas de las Iglesias Orientales. Ellos se dieron el nombre de “Ortodoxos”, que significa “los de recta doctrina”, porque, en efecto, ellos conservan la misma doctrina de la Iglesia Católica y la celebración de los Sacramentos validamente, lo único que los separa es la obediencia al Papa. Por eso se les llama cismáticos y no herejes.

En su historia, algunas iglesias particulares ortodoxas han regresado a la Iglesia católica y actualmente hay serios intentos de regresar a la unidad.

En el S. XV y XVI hay otra dolorosa separación: surgen los Protestantes que no sólo desobedecen al Papa, sino que cambian la doctrina y abandonan la celebración de algunos Sacramentos. 

​Los Protestantes, careciendo de una autoridad como la del Papa, han dado origen a infinitas divisiones: Luteranos, Calvinistas, Anglicanos, Episcopales, Metodistas, Presbiterianos, Bautistas, Cuáqueros, Pentecostales, Adventistas, Cientistas y los Mormones y Testigos de Jehová (que ya no son cristianos), los actuales evangélicos (que no es más que un cambio del nombre de protestantes) y los piratas “cristianos” que no tienen derecho de llamarse así porque “cristiano” es el nombre común de todos los que seguimos a Cristo. Hay miles de sectas y cada día se agregan más, ¡y cada una dice ser la verdadera Iglesia de Cristo!

¿Qué hacemos?

Orar por la unidad de los cristianos. Conocer mejor nuestra doctrina. Dar buen ejemplo. Respetar a los que practican una religión diferente a la nuestra.

La Iglesia Católica enseña que todo hombre de buena voluntad que trata de hacer la voluntad de Dios se salva, aunque no conozca a Jesús.

 

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