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¿Qué es el Leviatán? La terrible criatura marina que se menciona en la Biblia

Desde hace siglos, el Leviatán ha despertado fascinación y temor. Sin embargo, más allá de las leyendas y las interpretaciones populares, la Biblia utiliza esta figura para transmitir una verdad fundamental: ninguna fuerza del mal puede compararse con el poder de Dios.

26 junio, 2026
¿Qué es el Leviatán? La terrible criatura marina que se menciona en la Biblia
¿Fue el Leviatán una criatura real o un símbolo utilizado por los autores bíblicos?
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El Leviatán ha despertado la curiosidad de creyentes, estudiosos y amantes de la mitología durante siglos. Esta misteriosa criatura marina, mencionada en varios pasajes del Antiguo Testamento, suele representarse como un monstruo gigantesco e indomable. Sin embargo, detrás de estas imágenes existe un profundo significado teológico que ayuda a comprender mejor el mensaje de la Biblia.

¿Qué es exactamente el Leviatán? ¿Por qué aparece en las Escrituras? ¿Y qué buscaban transmitir los autores bíblicos al hablar de él? Jorge Arévalo Nájera, director de la Dimensión de Biblia de la Arquidiócesis Primada de México y licenciado en Ciencias Religiosas, responde estas preguntas y explica el papel que esta criatura desempeña en la tradición bíblica.

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¿Qué es el Leviatán?

Desde tiempos ancestrales, los mitos han ayudado al ser humano a entender y explicar realidades humanas complejas o trascendentes que la ciencia o la razón humana no pueden responder. La misma Biblia contiene este género literario, el cual se vale de figuras o símbolos que ayudan a explicar situaciones que van más allá de nuestra comprensión. Una de estas figuras es el Leviatán.

“Para entender lo que es el Leviatán en la Biblia, hay que comprender lo que era en su contexto original: el Leviathan era el dios del caos. Y se tenía que enfrentar con el dios creador para que existiera el cosmos”, explica Jorge Nájera.

Este dios representaba el mal, pero en su origen se llamaba Lotán, una criatura que habitaba en el mar y que después se transformó en Leviatán.

“Este monstruo era el caos. Entonces, para que hubiera creación, tenía que ser derrotado, pues representa las fuerzas opositoras al proyecto de Dios”.

En el mar habitaban las criaturas que representaban ese mal. Este era un lugar donde no había posibilidad de vida. Entonces, para que se pudiera dar la vida, el dios del caos tenía que ser derrotado.

“Israel tomó esos mitos transformándolos de una manera muy interesante. Siempre ganaba el Dios creador, pero era una lucha dificultosa para el Dios vencedor; y además se repetía cíclicamente porque resurgía el mal y el Dios creador intervenía nuevamente”.

Jorge Nájera explica que esto no se narra en el Antiguo Testamento; mas bien, forma parte del folclore hebreo. “Lo que existe -en la Biblia- es un único Dios que tiene poder y domina absolutamente todo”.

 ¿Cómo surgió el Leviatán en la Biblia?

Es importante saber que la Biblia fue surgiendo a partir de la experiencia del pueblo de Israel y su relación con otras culturas a lo largo de esa historia.

En un momento dado llegó a entrar en contacto con los mitos de Asia Menor, sobre todo de Mesopotamia; allí se encontró con mitologías que le parecieron útiles para hacer la transmisión de su fe. No tomó los mitos tal cual con la intencionalidad que tenían originariamente, sino que los transformó de acuerdo a su fe en el único Dios, Yahvé.

La primera referencia y más importante que existe sobre este monstruo marino se encuentra en el libro de Job; también está en el libro de los Salmos y el profeta Isaías hace mención de él.

¿Qué representa el Leviatán?

El Leviatán pasó de ser un dios a una criatura marina, “una especie de animalito de Dios, una mascota con la que Él se divierte” de acuerdo con el salmo 104:

Mira el gran mar, vasto en todo sentido,
Allí bullen en número incontable
Pequeños y grandes animales;
Por allí circulan los navíos
Y Leviatán que hiciste para entretenerte.

El Leviatán es terrible para el ser humano, algo poderosísimo. Sin embargo, para Dios es una criatura pequeña, como cualquier otra. Esto se refleja en el libro de Job, donde él interroga a Dios sobre el por qué le están sucediendo tantas cosas terribles, y Dios le contesta con otra pregunta:

 “Tú, ¿acaso puedes pescar con un anzuelo al Leviatán?” (Job 41). 

“Obviamente es una pregunta retórica que parece ridícula porque es imposible que eso suceda. Job no tiene las herramientas para dominar al mal, eso es lo que le está diciendo Dios. Es una forma de decirle, ‘Yo soy el único que puede dominar al mal, yo soy el Señor de la historia’”, explica Nájera.

Entonces, en la Biblia el Leviatán no hace referencia a un ser real, histórico, que viva en las profundidades o que haya existido.

Representación del mal en la Biblia

En ocasiones, se ha pretendido que a este tipo de personajes se les dé una explicación natural o biológica. Esas respuestas, afirma Nájera, no se pueden dar desde la Biblia; por tanto, el Leviatán cumple únicamente con una función simbólica. Nájera explica cuál es el objetivo de esta función:

En primer lugar, el hombre tiene que ser humilde y reconocer que las fuerzas del mal le superan muchas veces para abrirse a la providencia de Dios, único capaz de dominar el mal. En términos generales, es el mensaje que la Biblia nos quiere dar a través de esta figura que ha despertado mucho interés, pero no tiene mayor misterio.

Y en segundo lugar, este tipo de personajes tan llamativos son personajes simbólicos que hacen referencia a realidades históricas.

“El mal existe, nadie lo puede dudar. Pero el Leviatán, el dragón, la bestia, el monstruo marino que se tragó a Jonás, etc. son personajes simbólicos que nos hacen referencia a la realidad histórica del mal, que es una una realidad en la que el ser humano busca encontrar, de algún modo, la solución”.

Desde una perspectiva simbólica, el Leviatán representa todo aquello que pretende ocupar el lugar de Dios: la violencia, la injusticia, la opresión, el pecado o cualquier poder que busque someter al ser humano.

Jorge Nájera lo resume con estas palabras: “Hay cosas que escapan a tu control, y tú lo que tienes que hacer es confiar en Dios, que es quien te da el poder para que tú domines el caos”.

¿Por qué el Leviatán se representa como un monstruo marino?

De acuerdo con el arqueólogo e historiador de simbolismo cristiano, Louis Charbonneau-Lassay, en su libro El Bestiario de Cristo, el Leviatán del libro de Job fue el gran inspirador de las imágenes pisciformes de Satán, al que se le representaba echando llamas por las fauces en las que son engullidos los condenados.

Por otro lado, el filólogo Angelo de Gubernatis, en su libro Mitología zoológica, los animales de agua, hace referencia a una serpiente demonio que mantiene una relación especial con las aguas infernales, haciendo alusión al proverbio popular: “El diablo se conoce por su cola”:

“Una diablo sin cola no sería un verdadero diablo; es su cola lo que le traiciona, y esta cola es la cola de la serpiente”.

En cuanto a su nombre, “Leviatán” tiene su origen en el hebreo liwyātān, palabra que puede interpretarse como “el que se enrosca” o “el que serpentea”. Derivado de una raíz semítica vinculada al movimiento circular y a la formación de espirales.

Leviatán
Esta ilustración de Ambroise Paré (1575) muestra cómo se imaginaba al Leviatán en el siglo XVI, combinando elementos bíblicos, legendarios y fantásticos propios de la mentalidad de la época. Foto: El Bestiario de Cristo.

Objetivo pedagógico del monstruo

La descripción, comenta Nájera, tiene el propósito de crear en el lector la sensación de una realidad terrible, poderosa, imposible de defenderse.

Para Nájera, este tipo de aspecto de gran coraza con escamas y forma de dragón o serpiente, tiene un objetivo pedagógico que se vale de los sentidos del ser humano para simbolizar algún paradigma:

“Es una figura metafórica, cuyo objetivo es impactar. Se trata de una pedagogía que va más allá de la razón, pues lo primero que impacta es la imaginación; las capacidades cognitivas no racionales muchas veces son lo que más impacta en la persona y determinan incluso su conducta para buscar una respuesta ante determinada realidad”.

Es decir, que se trate de una figura simbólica no significa que sea menos real o menos terrible. “Por ejemplo, podríamos hablar en un lenguaje más cercano a nosotros, como las ideologías. Eso sería un Leviatán en la actualidad”.

Por ejemplo, San Francisco de Sales, en su Tratado del Amor de Dios, hace alusión a este “Diablo de mar”, cuando predicaba con alegría espiritual a las Hijas de la Visitación, diciéndoles que se creía que existía en las aguas del mar un pez llamado “pescheteau”, que enturbia el agua para estar al acecho y emboscar a los peces y devorarlos.

De este monstruo dice: “con el Diablo del infierno ocurre lo mismo que con el diablo de mar, pues tiene sus emboscadas en la tristeza”; es decir, que el diablo se vale de los momentos de debilidad para atacar.

Jorge Nájera explica que las figuras monstruosas presentes en la Biblia cumplen una función pedagógica similar. Un ejemplo es la bestia del Apocalipsis, símbolo del Imperio Romano que persiguió a los primeros cristianos.

Lecciones teológicas y espirituales de la figura de Leviatán

La teología es el mensaje que nos quiere dar Dios a través de sus textos bíblicos. Más allá de los personajes, los acontecimientos históricos o las imágenes simbólicas que aparecen en la Escritura, la teología busca descubrir qué nos revela Dios sobre sí mismo, sobre el ser humano y sobre la relación que desea establecer con su pueblo.

Por ello, al leer la Biblia no basta con preguntarse qué sucedió o cómo se describen ciertos acontecimientos; también es necesario preguntarse qué enseñanza transmite el texto.

“La enseñanza teológica referente al Leviatán -comenta Nájera-es que el mal es acotado, por más terrible, poderoso e invencible que parezca para el hombre. Este no puede vencerlo solo, pero a pesar de eso sí se puede vencer al mal a través de la gracia y la fuerza de Dios. Finalmente, Dios es el único Dios, es el Todopoderoso, y el mal no tiene ningún poder ante él”.

Esta alusión que se hace en el salmo al Leviatán como la “mascota” de Dios, tiene este trasfondo teológico: así de insignificante es ante El Señor. Por tanto, la figura del Leviatán es una invitación a la confianza, a la esperanza en medio de cualquier realidad que hoy pareciera imposible superar.

Leviatán
El combate de los ángeles contra el Leviatán, miniatura pertenececiente al Psalterium cum figuris del s. XIII. Foto: El Bestiario de Cristo

Enseñanza espiritual

Por otra parte, la espiritualidad consiste en llevar a la vida diaria aquello que la fe enseña, transformando nuestra relación con Dios, con los demás y con nosotros mismos.

“Como Iglesia, en la evangelización, tendría que ser un factor fundamental pronunciar la buena noticia. ¿Qué más buena noticia puede haber que decir que el mal no tiene poder sobre ti porque tú estás protegido por Dios?”, explica Arévalo.

Charbonneau-Lassay, en su Bestiario, comparte una miniatura donde los ángeles combaten y destruyen a un pez que representa al Leviatán, destruido por las fuerzas del bien representadas por ángeles, tal como dice Isaías:

Aquel día Yahvé castigará con su espada firme, grande y pesada a la serpiente. Leviatán, que siempre sale huyendo, a Leviatán, que es una serpiente astuta, y matará al dragón del mar” (Is. 27, 1).

“Isaías hace una profecía del futuro en la cual Dios destruirá al Leviatán, o sea, destruirá a todo aquel que se oponga al proyecto de Dios que se lleva a cabo a través de su pueblo”, explica Nájera.

Esta promesa también se menciona en el salmo 74, en el que también figura el Leviatán y el poder de Dios para destruirlo:

Tú, con tu poder, dividiste el mar
Y aplastaste las cabezas de monstruos marinos.
Rompiste las cabezas del Leviatán
Y lo diste por comida a las tortugas de mar.

Por ello, la enseñanza espiritual que deja el Leviatán no es el temor al mal, sino la confianza en que ninguna oscuridad, por grande que parezca, puede superar el poder y la providencia de Dios. La buena noticia del Evangelio sigue siendo la misma: el creyente no está solo en medio del combate, porque el Señor camina con él y lo sostiene.

De una figura terrible a un mensaje de esperanza

Lejos de infundir miedo o desalentar a los creyentes, figuras como el Leviatán tienen una finalidad muy distinta dentro de la Biblia. A través de imágenes poderosas y temibles, los autores buscan hacer consciente al ser humano de la realidad y la gravedad del mal, pero también recordarle que ninguna fuerza se encuentra por encima de Dios. En última instancia, el mensaje es de esperanza: incluso aquello que parece indomable permanece bajo el dominio del Creador.

Nájera señala que estas figuras pueden ser útiles en la evangelización, siempre que se comprendan y transmitan de acuerdo con el sentido que les dieron los autores bíblicos. Más que alimentar interpretaciones fantásticas o supersticiosas, su función es ayudar a comunicar verdades sobre Dios y la condición humana.

Por ello, Nájera invita a contemplar al Leviatán no como un motivo de temor, sino como una representación del mal en toda su magnitud. Frente a él, la Biblia proclama una verdad aún más grande: el poder de Dios no tiene comparación y su voluntad es conducir a la humanidad hacia el bien, la salvación y la vida.

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Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.