Sabías que

¿Por qué está mal decir Sábado de Gloria?

El Sábado de Gloria ya no es de gloria, es Sábado Santo y es día de gran luto.
Foto: Cathopic
Foto: Cathopic

Hasta antes del Concilio Vaticano II y de su Reforma Litúrgica, en la Iglesia se acostumbraba celebrar la Vigilia de la Resurrección, el Sábado Santo por la mañana. Llamábamos a esa ceremonia “la apertura de la gloria”, y de allí que al Sábado Santo se le llamó Sábado de Gloria.

El hecho de adelantar la hora de la Resurrección se debía a la norma tan rígida del ayuno antes de la comunión, que no era como ahora, de una hora antes de recibirla, sino que comenzaba a las doce de la noche y duraba hasta el momento de recibir la comunión, y no se podía tomar ni siquiera un vasito de agua. Cuando se cambió esta norma por la actual, más suave, ya se pudo celebrar la Vigilia a la hora debida, hacia la media noche.

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La costumbre de bañarse en el Sábado de Gloria era algo perfectamente lícito en otra cultura en la que no había la angustia por la falta de agua. ¿Cómo resistir la tentación de jugar con agua y bañarse, cuando salíamos de la Misa de gloria cargados de cubetas de agua florida bendecida durante la ceremonia bautismal?

Hoy las cosas han cambiado, hay una conciencia de nuestra responsabilidad de cuidar la poca agua que tenemos; hoy es un crimen tirar el agua. Ya no podemos desperdiciarla en un juego. Y, por otra parte, el Sábado de Gloria ya no es de gloria, es Sábado Santo y es día de gran luto porque Jesús está en la tumba.