Oración de los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión

Con esta oración los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión pueden dar gracias por su servicio.
Los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión llevan el Cuerpo de Cristo a quienes no pueden acudir a la iglesia. Foto: Fernando Navarro/Cathopic.
Los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión llevan el Cuerpo de Cristo a quienes no pueden acudir a la iglesia. Foto: Fernando Navarro/Cathopic.

Los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión (por sus siglas MESAC), también llamados Ministros Extraordinarios de la Comunión Eucarística (MECE) son servidores que llevan la Sagrada Comunión a quienes no pueden acudir a la iglesia o bien ayudan a distribuirla en Misa.

Para ser un MESAC se necesita ser bautizado, mayor de edad, llevar una vida de compromiso cristiano (Misa dominical, mejor aún diaria; Confesión frecuente, dedicar tiempo a orar, adorar al Santísimo, leer la Palabra y formarse en la doctrina de la Iglesia), tener gran amor y devoción a Jesús Sacramentado y deseos de llevarlo a quien lo necesite y pueda recibirlo.

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Por otra parte, también se requiere una capacitación que suele durar algunos meses, recibir aprobación de su párroco y ser instituido.

Los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión realizan una noble y amorosa labor, principalmente llevando la Sagrada Comunión a hospitales y casas de retiro.

Esta oración nos la comparte una MESAC para dar gracias a Dios por sus 29 años de servicio.

 

Oración de los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión

Señor:
Te doy gracias
porque sin mérito mío
me has llamado
a Tu servicio.
Gracias,
porque confías en mí,
te pones en mis manos
para que pueda
llevarte a mis hermanos
para hacerles llegar
Tu amorosa Presencia Real,
Tu perdón, Tu Palabra,
Tu paz.

Señor, ser Ministra
Extraordinaria
de la Sagrada Comunión
es una bendición
y un privilegio,
pero también
una gran responsabilidad.

Líbrame
de ejercer con negligencia
mi ministerio.
Dame Tu gracia
para hacerlo
con diligencia,
prudencia y caridad,
y siempre y en todo lugar guardar
y hacer guardar
el máximo cuidado,
respeto y devoción,
a Tu Sacratísimo Cuerpo
y a Tu preciosísima
Sangre,
y que distribuir y recibir
la Santa Comunión
no sea para nadie
motivo de condenación. Amén

 

Con información de Alejandra Sosa Elízaga. 

 

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