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¿Quiénes son los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión?

Hombres y mujeres que llevan a Cristo en sus manos hasta hospitales y hogares: así es la misión de los Ministros Extraordinarios de la Comunión.

31 mayo, 2018
¿Quiénes son los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión?
Los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión llevan el Cuerpo de Cristo a quienes no pueden acudir a la iglesia. Foto: Fernando Navarro/Cathopic.

Hace dos mil años, Jesús recorría caminos y atravesaba pueblos para encontrarse con quienes lo necesitaban. Hoy continúa haciéndolo, pero de una manera distinta: acepta ser llevado hasta quienes no pueden salir de casa, de un hospital o de un asilo, pero lo esperan con fe ardiente.

Aunque los ministros ordinarios —obispos, sacerdotes y diáconos— son los responsables de distribuir la Eucaristía, cuando el número de fieles lo requiere o cuando hay enfermos y ancianos imposibilitados para asistir a Misa, entran en acción hombres y mujeres que han recibido una misión especial dentro de la Iglesia: los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión (MESAC), también llamados Ministros Extraordinarios de la Comunión Eucarística (MECE).

Su presencia silenciosa permite que miles de bautizados no se vean privados del consuelo y la fortaleza que brotan del Sacramento.

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¿Quiénes son los MESAC y cuál es su misión?

El Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión es, ante todo, un servidor. Se le llama “extraordinario” porque su función se ejerce cuando lo solicitan los ministros ordinarios (es decir, los sacerdotes). Su misión principal es colaborar en la distribución de la Comunión durante la Misa o llevarla a quienes, por enfermedad o ancianidad, no pueden acudir al templo.

Para ejercer este ministerio se requiere ser bautizado, mayor de edad y llevar una vida coherente con la fe cristiana: participación constante en la Misa —idealmente también entre semana—, confesión frecuente, vida de oración, adoración al Santísimo, lectura de la Palabra y formación doctrinal continua. A ello se suma un profundo amor a Jesús Sacramentado y el deseo sincero de acercarlo a quienes lo necesitan.

Además, es necesario completar un proceso de formación que suele durar varios meses, contar con la aprobación del párroco y recibir la institución formal. El nombramiento es anual y puede renovarse.

Entre sus funciones están: 

  • Distribuir la Comunión en la Misa
  • Exponer y reservar el Santísimo Sacramento (sin impartir la bendición)
  • Llevar la Eucaristía a enfermos y ancianos.

Existen también normas claras: no deben recoger la colecta durante la Misa —para evitar tocar dinero antes de distribuir la Comunión— ni hacer paradas innecesarias cuando llevan al Señor a un enfermo. También pueden comulgar ellos mismos dentro de la celebración, siempre y cuando no se encuentre presente un ministro ordinario. 

La preparación para servir en el altar comienza con la disposición interior: llegar con anticipación, hacer oración y cuidar también los signos externos, así como la limpieza de las manos.

Satisfacciones y desafíos de ser MESAC

@desdelafe ¿Qué son los Ministros Extraordinarios de la Comunión y cuál es su función en la liturgia católica? Estos laicos, hombres y mujeres, son auxiliares del sacerdote durante la distribución de la Comunión en misas con una feligresía numerosa. Descubre más sobre su importante labor y el significado de la Eucaristía en la liturgia católica, en el siguiente video. Cuéntanos que te gustaría ver en #AprendiendoLiturgia #catequesis #aprendeentiktok #sabiasque #viral ♬ sonido original – Desde la Fe

Quienes ejercen este ministerio coinciden en que una de las mayores alegrías es contemplar la transformación en el rostro de quien recibe la Comunión. Personas tristes, debilitadas o desanimadas encuentran paz y consuelo tras recibir a Cristo. Es un momento íntimo y profundamente humano, donde la gracia se hace visible.

También resulta alentador constatar que cada vez más fieles se acercan a comulgar con mayor reverencia, algunos de rodillas y en la boca, manifestando así su fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

Sin embargo, no faltan los desafíos. Duele la falta de preparación o de devoción con la que algunos se acercan a comulgar, así como ciertas restricciones en hospitales o asilos donde, por decisiones administrativas, ya no siempre se permite el acceso para llevar el Santísimo a los pacientes. Estas situaciones privan a muchos del alivio espiritual que tanto bien les hace en momentos de fragilidad.

Aun así, prevalece la gratitud. Ser Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión es vivido como un regalo inmerecido: una oportunidad de servir a Cristo llevando su presencia real a los demás. En medio de las propias limitaciones, este ministerio se experimenta como una de las formas más grandes y bellas de caridad: acercar a Jesús a quien lo espera.

Oración de los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión

Señor:
Te doy gracias
porque sin mérito mío
me has llamado
a Tu servicio.
Gracias,
porque confías en mí,
te pones en mis manos
para que pueda
llevarte a mis hermanos
para hacerles llegar
Tu amorosa Presencia Real,
Tu perdón, Tu Palabra,
Tu paz.

Señor, ser Ministro
Extraordinario
de la Sagrada Comunión
es una bendición
y un privilegio,
pero también
una gran responsabilidad.

Líbrame
de ser negligente
y de cometer sacrilegio.
Dame Tu gracia
para ejercer mi ministerio
con diligencia,
prudencia y caridad
y siempre y en todo lugar guardar
y hacer guardar
el máximo cuidado,
respeto y devoción,
a Tu Sacratísimo Cuerpo
y a Tu preciosísima
Sangre,
y que distribuir y recibir
la Santa Comunión
no sea para nadie
motivo de condenación. Amén

Esta nota se actualizó el 4 de marzo de 2026.



Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. Actualmente es editora en la Diócesis de Azcapotzalco y es reportera en Desde la Fe.