Antes del Triduo: qué significan los primeros días de la Semana Santa

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Antes del Triduo: qué significan los primeros días de la Semana Santa

El Lunes, Martes y Miércoles Santos nos ayudan a preparar el corazón para vivir, de manera más profunda, el Triduo Pascual de la Semana Santa.

28 marzo, 2026
Antes del Triduo: qué significan los primeros días de la Semana Santa
La Iglesia invita a redescubrir el sentido del lunes, martes y miércoles santos como preparación para el Triduo Pascual.

La Iglesia propone que en los días que median entre el Domingo de Ramos y el Triduo Pascual —es decir, el lunes, martes y miércoles santos— los fieles mediten aspectos fundamentales de la persona de Jesús. Son jornadas que nos ayudan a acercarnos a Él y a disponernos interiormente para contemplar su Pasión.

Estos días tienen su origen en una antigua tradición que, aunque hoy suele pasar desapercibida, merece ser recuperada. Las lecturas del Evangelio que la liturgia presenta en estas fechas contienen la densidad y el dramatismo de los últimos momentos de Jesús. Así, el lunes, martes y miércoles se integran con mayor profundidad en el conjunto de la Semana Santa.

Lunes, martes y miércoles santos: ¿qué significado tienen dentro de la Semana Santa?

Lunes Santo: la autoridad del amor

El Lunes Santo, segundo día de la Semana Santa, es conocido como el “Lunes de la Autoridad”, porque en él se revela en qué radica verdaderamente la autoridad de Jesús.

No se trata de una autoridad basada en la fuerza o el temor, sino en el amor que se entrega. Es la autoridad que brota de la misericordia y que resplandece cuando permitimos que Cristo sea el centro de nuestra vida.

El Evangelio del día

La liturgia proclama el pasaje de san Juan (Jn 12, 1-11), donde se narra la unción de Jesús en la casa de Lázaro, a quien había resucitado, y de sus hermanas, Marta y María.

Durante la cena, María unge los pies de Jesús con un perfume de gran valor. Judas Iscariote cuestiona el gesto: ¿por qué no vender ese perfume y dar el dinero a los pobres? El evangelista aclara que su preocupación no era la caridad, sino la codicia.

Jesús responde:

“Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque a los pobres siempre los tendrán con ustedes; pero a mí no siempre me tendrán” (Jn 12, 7-8).

La escena anticipa su muerte y muestra que el amor auténtico reconoce el momento de la entrega total.

Martes Santo: la hora de la controversia

El Martes Santo es llamado el “Martes de la Controversia”, porque recordamos los momentos en que Jesús enfrenta a quienes buscan acusarlo y condenarlo.

También se medita el anuncio de la traición de Judas y la negación de Pedro, episodios que revelan la fragilidad humana frente al misterio del sufrimiento.

El Evangelio del día

La lectura está tomada de san Juan (Jn 13, 21-33, 36-38). En ella, Jesús, sentado a la mesa con sus discípulos, pronuncia palabras que estremecen el ambiente:

En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar” (Jn 13, 21).

Ante la incertidumbre de los discípulos, Jesús identifica al traidor al darle el bocado a Judas. Tras recibirlo, Judas sale. Entonces, Jesús anuncia que su hora ha llegado:

Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él…” (Jn 13, 31-33).

Pedro asegura que lo seguirá hasta la muerte, pero escucha una advertencia dolorosa:

No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces”.

Es un día que nos confronta con nuestras propias lealtades y temores.

Miércoles Santo: el día de la traición

El Miércoles Santo, también conocido como el “Miércoles de la Traición”, marca el cierre de esta primera etapa de la Semana Santa. Al día siguiente inicia el Triduo Pascual, núcleo de las celebraciones cristianas.

En este día se recuerda el momento en que Judas Iscariote acude al Sanedrín para pactar la entrega de Jesús a cambio de treinta monedas de plata.

El Evangelio del día

El pasaje corresponde a san Mateo (Mt 26, 14-25). Judas pregunta a los sumos sacerdotes qué están dispuestos a darle por entregarles a Jesús. Ellos le ofrecen las monedas.

El relato continúa con los preparativos de la cena pascual. En el contexto de la fiesta de los Ácimos, Jesús pronuncia palabras que anticipan su muerte:

Mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”.

La traición ya está en marcha, pero también lo está el plan de salvación.

El lunes, martes y miércoles santos no son días de transición ni simples antesalas del Triduo Pascual. Son un itinerario que nos invita a contemplar el amor que se entrega, la fragilidad del corazón humano y la fidelidad de Dios incluso en medio de la traición.

Al recorrer estos días con atención y oración, comprendemos que la Pasión no es un accidente en la historia, sino la culminación de una vida ofrecida por amor. Prepararnos interiormente durante estas jornadas nos permite llegar al Jueves Santo con un corazón más dispuesto a acompañar a Cristo en el misterio central de nuestra fe.



Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. Actualmente es editora en la Diócesis de Azcapotzalco y es reportera en Desde la Fe.