La Misa en la Iglesia Católica: ¿cómo la han cambiado los Papas?

La Santa Misa, tal y como la conocemos hoy, se fue enriqueciendo al paso de los siglos con cambios hechos por los Pontífices.
La Misa. Foto: Cathopic
La Misa. Foto: Cathopic

El Jueves Santo, antes de la Pasión de Cristo, quedó establecida la Eucaristía y el sacerdocio, de modo que los apóstoles comenzaron a repetir el Memorial de la consagración del pan y del vino y a compartirlo entre los bautizados, y más que hacerse una costumbre, se cumplía con el mandato del Señor cuando dijo: hagan esto en memoria mía.

Poco antes de que Jesús estableciera estos dos sacramentos, Él mismo nos enseñó a rezar el Padre Nuestro (Lc. 11, 2-4 y Mateo 6, 9-13), que se dice en todas las Misas. Y la proclama del Credo, que es una declaración dogmática, fue aprobado en el Primer Concilio de Nicea en el año 325, y ampliado en el Concilio de Constantinopla del año 381. 

Sin embargo, la Santa Misa, tal y como la conocemos hoy, se fue enriqueciendo al paso de los siglos.


Estos son algunos de los cambios que han constituido la Misa:

El Papa Telésforo (125-136) ordenó que durante el sacrificio litúrgico se leyera el Evangelio; el Papa Sixto dispuso que los vasos sagrados no fueran tocados sino por los ministros de culto y San Ceferino Papa (199-217) prohibió que se consagrara en cáliz de madera.

El saludo de paz

El Papa Eutiquiano (275-283) introdujo el Ofertorio; el Papa San Celestino I (422-432) implantó el Introito; el saludo de paz se debe a San León II (682-683) y el Papa Sergio (687-701) agregó el Agnus Dei.

A estas innovaciones se deben agregar otras, como, por ejemplo, el Papa Zócimo (417-418) dispuso que el cirio pascual estuviera presente en todas las iglesias del mundo; San Félix IV (526-530) prohibió que las celebraciones se hicieran fuera de los lugares sagrados; y un acontecimiento notable fue que el Papa Dámaso (366-384) encomendó a San Jerónimo traducir la Biblia del hebreo al latín, sin embargo, sería hasta tiempos de Gutemberg en el siglo XV, cuando este libro comenzó a imprimirse y pudo llegar a varios lugares.

Antes la confesión era pública

Hay otros eventos importantes que se deben recordar. El sacramento del Matrimonio avanzó cuando el Papa San Calixto (218-222) declaró válida las uniones entre esclavos y personas libres en contra de la ley romana; San León I El Grande (440-461) suspendió la confesión pública de los pecados que hasta antes se usaba; y San Gelasio (492-496) dispuso la comunión bajo pan y vino lo que duró hasta el siglo XII.

Otras cosas dignas de mención fueron que, el Papa Telésforo (125-136) estableció la Misa de medianoche, en Navidad; el Papa Víctor (198-199) fijó el Día de Pascua como se celebra hoy; San Silvestre (314-335) fue el primero en usar tiara; San Gregorio El Grande (590-604) impulsó la música sacra e implantó las Misas Gregorianas por los fieles difuntos; San Gregorio IV (827-844) estableció para toda la cristiandad la fiesta de Todos los Santos, y Urbano IV (1261-1264), creó la fiesta de Corpus Christi por medio de la Encíclica Transiturus. La fiesta de Pentecostés ya se celebraba cuando se realizó el Concilio de Nicea.

El Papa Urbano III (1185-1187) dispuso que al momento de la elevación de la Sagrada Forma durante la Santa Misa se hiciera un repique de campanas, costumbre que perdura hasta nuestros días.

El Papa Inocencio III (1198-1216) emitió un reglamento al mandato de la Confesión y Comunión pascuales, es decir, obligatorio al menos una vez al año.

Un asunto más complejo, pero al que dio fin el Papa San Gregorio III (731-741), fue el de la veneración a las imágenes religiosas, pero este Pontífice, mediante el Concilio de Roma, condenó a los profanadores de imágenes.

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San Pío X promotor de la Comunión diaria

Un momento relevante para la Iglesia emanó del Concilio de Trento que se realizó en 25 sesiones de trabajo, y que tuvo lugar entre 1545 y 1563, como respuesta a la Reforma Protestante; entre sus conclusiones, destaca la impartición de los sacramentos y abolió los ritos eucarísticos locales respetando solo aquellos que tuvieran dos siglos de antigüedad, como es el caso del mozárabe, y estableció la Misa Tridentina de la Iglesia Latina, y que también es conocida como Misa de San Pío V, por haber dado cumplimiento a las normas aprobadas en este Concilio.

No se puede olvidar a San Pío X (1903-1914) quien fue un gran promotor de la Comunión diaria, y también aceptó que los niños a la edad del uso de la razón, tuvieran acceso a este sacramento.

La Misa en idioma local

En cuanto a la cercanía con nuestro tiempo, el II Concilio Ecuménico que tuvo lugar entre 1962 a 1965, decretó que la Santa Misa se celebre en cada uno de los idiomas locales, sin que por ello hubiera quedado prohibido las misas en latín, que había dejado de ser una lengua vernácula en el siglo IX, pero que era la lengua histórica de la Iglesia y muchos de sus ritos habían sido creados en este idioma. Este Concilio hizo esta aprobación el 29 de septiembre de 1963.

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