Día de Todos los Santos: ¿por qué se celebra?

Cada 1 de Noviembre, la Iglesia católica celebra la Solemnidad de Todos los Santos.
Día de Todos los Santos.
Día de Todos los Santos.

Cada 1 de Noviembre, la Iglesia católica celebra la Solemnidad de Todos los Santos, que desde el siglo IV está presente en los ritos orientales dedicados a los mártires de toda la tierra. Al paso del tiempo, esta fiesta se refería a todos los justos que estaban en el cielo, y solo fue hasta los siglos VIII y IX cuando esta celebración se extendió a occidente.

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En esta fecha se recuerda a todas aquellas personas —aun las que no han sido beatificadas o canonizadas— y, es más, cuyos nombres están perdidos en la historia, pero que ya están en la presencia de Dios.


El Apocalipsis (7, 9) hace referencia a los incontables mártires de la Iglesia que dieron su vida por la fe, durante las 10 oleadas de crímenes que decretaron distintos emperadores romanos durante los primeros cuatro siglos: “miré y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. Estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos. Iban vestidos de blanco y llevaban hojas de palma en las manos” 

Desde el año 359, la Iglesia Oriental cuenta con esta festividad, según San Efrén en Carmina Nisibona, y San Atanasio en Espistulae Syricae. En cuanto a las fechas, primero era el 13 de mayo para las Iglesias de Siria y el primer domingo después de Pentecostés para Antioquía, según refiere San Juan Crisóstomo.

En Roma, la fiesta de todos los santos se vinculó al templo del Panteón que hacía referencia al culto de todos los dioses romanos, y esto fue posible porque hacia el año 608, Focas, el emperador de Oriente, lo donó al Papa Bonifacio IV, quien transformó este monumento en iglesia, dedicándola el 13 de mayo del año 610 a Santa María la Rotonda.

En el siglo IX, el Papa Gregorio III (731-741) trasladó gran número de cuerpos de los mártires desde las catacumbas de Roma, y se volvió a consagrar la iglesia el 1 de noviembre de 835. Este Papa también consagró una capilla del Vaticano a los mártires que habían sido olvidados, y se dedicó al Salvador, a Santa María, a los apóstoles, a los mártires, a los confesores y todas las almas justas.

En el folklor popular mexicano, esta fiesta, y la del día 2 de noviembre dedicada a los fieles difuntos, forman un binomio cultural que se conoce como días de muertos, y en algunas poblaciones, como en Mixquic, presumen que Todos los santos están dedicados a los niños difuntos y el día 2 a los adultos.

 

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