El día en que el demonio se “confesó” con el Padre Pío

Durante toda su vida, el padre Pío sufrió los ataques espirituales y físicos del demonio. Un día, se le apareció en el confesionario.
El padre Pío de Pietrelcina.
El padre Pío de Pietrelcina.

Uno de los aspectos más conocidos de la vida del padre Pío de Pieltrelcina fue la lucha constante frente al demonio, quien se ensañó especialmente con él, a grado tal que no sólo lo atacaba espiritualmente, sino también de forma física. En este artículo te presentamos 3 encuentros del padre Pío con el demonio.

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En una visita a Pietrelcina, el lugar de nacimiento del santo capuchino, el Papa Francisco resaltó especialmente esta situación:

“El padre Pío -dijo entonces el Santo Padre- tenía miedo de que el demonio lo asaltara, lo empujase al pecado”.

“En aquellos momentos terribles, el padre Pío obtuvo linfa vital de la oración constante y de la confianza que supo depositar en el Señor:

‘Todos los malos fantasmas —así decía— que el demonio me va metiendo en la mente desaparecen cuando me abandono confiado en los brazos de Jesús’.

A continuación, te contamos 3 ocasiones en las que Pío de Pietrelcina tuvo que luchar contra el demonio:

1. El confesionario

Es bien sabido que, tras celebrar la Santa Misa, el padre Pío se sentaba durante largas horas en el confesionario para confesar a los fieles que podían esperar hasta cuatro días para recibir de él el Sacramento de la Reconciliación.

En una ocasión -lo narra en sus escritos- un hombre se arrodilló para confesarse. Era alto, guapo, vestido con refinamiento, amable y educado. Pero todos sus pecados era abominables y, uno a uno, los fue justificando con astucia.

“Las respuestas que me dio con tan hábil sutileza y malicia me sorprendieron. Yo me preguntaba: ¿quién es él?, ¿de qué mundo viene?, y traté de mirarlo para leer algo en su rostro. Al mismo tiempo, me concentré en cada palabra que decía, tratando de descubrir alguna pista sobre su identidad. Pero de repente; a través de una luz vívida, radiante e interna, claramente reconocí quién era.

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“Con un sonido y el tono imperial, le dije: ‘¡Larga vida a Jesús, larga vida a María!’. Tan pronto como pronuncié estos dulces nombres y potentes, Satanás desapareció al instante en un reguero de fuego, dejando tras de sí un hedor insoportable”.

San Pío de Pietrelcina, el sacerdote de los estigmas. Foto: Signis

San Pío de Pietrelcina, el sacerdote de los estigmas. Foto: Signis

2. Un hombre muy grande

Cuando apenas era un niño, en Pietrelcina, su pueblo natal, el padre Pío tuvo una de sus primeras visiones del demonio.

Entrevistado por Gaudium Press, el periodista Marco Tosatti, autor del libro ‘Padre Pío contra Satanás’, trae a la luz una de las primeras asechanzas del maligno contra este santo.

“Veo una lucha épica del padre Pío contra el demonio, que incluso desde fuera de la fe se ve que tiene un valor literario muy grande. Ya se ve de niño, cuando tiene una visión de un hombre muy grande, un hombre perverso, que es el demonio, que quería combatir con él”.

3. Lucha física

En una de sus innumerables cartas a sacerdotes confidentes y directores espirituales, el padre Pío relató otro de sus encuentros con el demonio, que pasó de los ataques espirituales a las vejaciones.

Estos demonios no se detienen, incluso me golpean y me hacen caer de la cama, arrancan mi camisa. Pero ahora no me asustan más. Jesús me ama, a menudo me levanta y me pone de nuevo en la cama. De hecho, si estamos cerca del Señor, no debemos tener ningún miedo de los demonios.”

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