¿Qué es El Credo y por qué existen dos formas de rezarlo?
El Credo es la profesión de fe más importante del catolicismo. Conoce qué es, cuántos tipos existen, cuándo se reza y qué significa cada parte.
En cada celebración eucarística dominical, millones de católicos en todo el mundo recitan una oración que condensa lo esencial de su fe: el Credo. Pero ¿qué es realmente, por qué existen dos Credos y qué significa cada parte de esta antigua profesión de fe?
¿Qué es El Credo?
El Credo es una síntesis oficial de las verdades fundamentales del cristianismo, una fórmula mediante la cual los creyentes proclaman lo que la Iglesia enseña y transmite desde los tiempos apostólicos. Más que una simple oración, es una profesión de fe que une a todos los católicos en una misma creencia.
Se llama Credo porque las oraciones suelen recibir el nombre de la palabra o frase con que empiezan. Su nombre proviene del latín “credo”, que significa “yo creo”. Así, cada vez que se recita, el fiel no solo repite palabras, sino que afirma personalmente su adhesión a Dios y a la Iglesia.
Además, el Credo tiene un carácter comunitario: cuando se dice “creo”, se expresa la fe individual; cuando se dice “creemos”, se manifiesta la fe de toda la Iglesia.
“Rezar la oración del Credo, es hacer una profesión de fe. Esta oración, también llamada Credo o Símbolo de los Apóstoles, recoge los elementos principales del cristianismo: el Dios trinitario, la comunión de los santos, la resurrección de la carne o el perdón de los pecados”, explica en su sitio web la representación en España de la organización Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).
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¿Cuántos tipos de Credo existen?
En la Iglesia católica existen principalmente dos fórmulas del Credo, ambas válidas y con el mismo contenido esencial:
- El Credo Niceno Constantinopolitano (Credo largo)
- El Credo de los Apóstoles (Credo corto).
Ambos Credos expresan lo mismo, pero el niceno es más desarrollado y doctrinal.
¿Cuál es la estructura del Credo?
El Credo tiene una estructura profundamente teológica basada en la Santísima Trinidad y se divide en tres grandes partes:
1. Dios Padre: la creación
El Credo inicia afirmando la fe en Dios Padre, creador del cielo y de la tierra, origen de todo lo que existe.
2. Jesucristo: la redención
La parte central está dedicada a Jesucristo, donde se narran los misterios fundamentales de la salvación:
- Encarnación
- Pasión
- Muerte
- Resurrección
- Ascensión
Esta sección es la más extensa porque Cristo es el centro de la fe cristiana.
3. Espíritu Santo y la Iglesia: la santificación
La última parte proclama la fe en el Espíritu Santo y en la acción de Dios en la Iglesia:
- La Iglesia una, santa, católica y apostólica
- La comunión de los santos
- El perdón de los pecados
- La resurrección y la vida eterna
¿Cuándo se dice El Credo?
El Credo se proclama en momentos clave de la vida cristiana, como lo son:
- En la Santa Misa dominical y solemnidades, después de la homilía
- En el Bautismo, como profesión de fe
- En la catequesis y devociones, como resumen doctrinal
Por ello, su recitación no es un acto mecánico, sino una respuesta consciente a la Palabra de Dios proclamada.
Credo Niceno-Constantinopolitano
Es el que se recita en la Misa dominical. Fue formulado en los grandes concilios ecuménicos de Nicea (325) y Constantinopla (381) para definir con mayor precisión la fe frente a las herejías, especialmente sobre la divinidad de Cristo y la Trinidad.
Es más extenso porque explica con mayor detalle aspectos clave como:
- La naturaleza divina de Jesucristo
- La acción del Espíritu Santo
- La unidad y santidad de la Iglesia
Según se establece en el numeral 195 del Catecismo de la Iglesia Católica, esta oración en su versión larga “sigue siendo el símbolo común a todas las grandes Iglesias de Oriente y Occidente”.
Oración de El Credo Niceno Constantinopolitano (largo)
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios,
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros lo hombres,
y por nuestra salvación
bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.
Credo de los Apóstoles
Es el más antiguo y breve. Tradicionalmente se asocia con la predicación apostólica y se utiliza principalmente en:
- El rezo del Rosario
- La catequesis
- Algunas celebraciones litúrgicas
Resume de forma sencilla los elementos esenciales de la fe cristiana:
- Dios Padre creador
- Jesucristo salvador
- El Espíritu Santo
- La Iglesia
- El perdón de los pecados
- La vida eterna.
El Catecismo de la Iglesia Católico en su numeral 194, indica que esta oración en su versión corta es “el resumen fiel de la fe de los apóstoles. Su gran autoridad le viene de que era el que se profesaba en la Iglesia de Roma, sede de Pedro, el primero de los apóstoles”.
Oración de El Credo de los Apóstoles (corto)
Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
*Las dos oraciones de El Credo fueron tomadas del Catecismo de la Iglesia Católica.
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**Este artículo se actualizóo el 24 de abril de 2026.




