Sínodo rumbo a 2028: estas son las 4 nuevas etapas anunciadas por el Vaticano
El Vaticano presentó las etapas con las que la Iglesia aplicará el Sínodo rumbo a 2028, impulsado por el papa Francisco y continuado por León XIV.
Por medio de asambleas, la Iglesia católica pondrá en marcha la fase de implementación del Sínodo, un proceso impulsado a partir de la constitución apostólica Episcopalis communio (2018) y de la consulta al Pueblo de Dios realizada entre 2021 y 2023.
Este camino sinodal incluyó las dos sesiones de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebradas en octubre de 2023 y octubre de 2024, las cuales concluyeron con un Documento Final.
El proceso fue promovido inicialmente por el papa Francisco y continuó bajo la aprobación del papa León XIV. Como parte de esta nueva etapa, se presentó el documento Pistas para la Fase de Implementación, que reúne criterios y orientaciones para aplicar el Sínodo en la vida cotidiana de la Iglesia.
Ahora, la Secretaría General del Sínodo dio a conocer cuatro etapas que buscan “dar forma más concreta al proceso en curso”, precisando la participación de las Iglesias locales y fortaleciendo la comunión eclesial.
El organismo explicó que estas asambleas no representan el final del proceso, sino “un momento de síntesis y relanzamiento”, ya que lo compartido en ellas servirá para orientar los próximos pasos y fortalecer el diálogo dentro de la Iglesia.
Las cuatro etapas
La planificación presentada por la Secretaría General del Sínodo plantea un cronograma de cuatro momentos que parten del ámbito local y culminan a escala mundial. La estructura se enmarca en verbos y acciones:
- Hacer Memoria. Es una etapa prevista para que se desarrolle en el seno de las Iglesias locales (Diócesis y Eparquías). Según cronograma, se aplicará durante el primer semestre de 2027.
- Interpretar. Está destinada a las Iglesias locales de una Conferencia Episcopal (nacional o regional). Está previsto que se implemente a lo largo del segundo semestre del año 2027.
- Orientar. Este momento corresponde a las Iglesias locales de cada continente (o, según corresponda, de la región continental). Se pondrá en práctica en el primer cuatrimestre del 2028.
- Celebrar. Es la etapa en la que la Asamblea eclesial finalmente se expandirá para abarcar a la Iglesia católica en su conjunto. Se aplicará concretamente en octubre del año 2028.
Etapa 1: Hacer memoria
La primera etapa busca que cada Iglesia local vuelva sobre lo vivido durante el camino sinodal para reconocer qué dejó esa experiencia. No se trata solo de recopilar datos o actividades, sino de mirar con profundidad cómo actuó el Espíritu en las comunidades.
Por ello, antes de la Asamblea se elaborará un resumen con una lectura espiritual, pastoral y teológica de lo vivido en cada diócesis. Después, durante la Asamblea, se redactará una carta dirigida a las demás Iglesias para compartir los frutos, aprendizajes y desafíos encontrados en el proceso.
La intención es hacer un ejercicio doble: mirar hacia dentro de la propia comunidad eclesial y también abrirse al diálogo con otras Iglesias del mundo.
Etapa 2: Interpretar
Después de recordar lo vivido, llega el momento de interpretarlo. Esta etapa busca darle sentido a todo lo recogido a la luz del Evangelio y de la enseñanza de la Iglesia.
Como preparación para la Asamblea, se elaborará un informe teológico-pastoral que reunirá reflexiones, temas centrales y una interpretación general del camino recorrido. Más adelante, durante la Asamblea, también se compartirá una carta dirigida a las demás Iglesias del mundo con los principales hallazgos y perspectivas surgidas del proceso.
En esta fase tendrán un papel importante los relatos, testimonios y síntesis elaborados previamente por las diócesis y eparquías.
Etapa 3: Orientar
La tercera etapa estará enfocada en revisar y analizar todo el material reunido por las Conferencias Episcopales nacionales y regionales. A partir de ello, se elaborarán documentos temáticos y reflexiones comunes para identificar las prioridades pastorales que van emergiendo.
También se profundizará en la manera en que las Iglesias de distintos continentes viven la sinodalidad y se abrirán espacios de discernimiento conjunto.
El objetivo final será releer el camino recorrido para descubrir hacia dónde debe avanzar la Iglesia, poniendo especial atención en las orientaciones compartidas y en el diálogo entre Iglesias de distintas partes del mundo.
Etapa 4: Celebrar
Todo este camino culminará en octubre de 2028 con una gran Asamblea Eclesial. El objetivo será reconocer, celebrar y revitalizar los frutos que hayan surgido durante la implementación del Sínodo.
Sin embargo, el documento aclara que no se trata simplemente de un cierre, sino de un momento para fortalecer la unidad de la Iglesia, abrir nuevos caminos y poner todo bajo el discernimiento del Papa. Los detalles concretos sobre cómo se desarrollará esta Asamblea todavía se definirán más adelante mediante un documento de trabajo específico.
Una Iglesia sinodal y misionera
La etapa final tendrá un carácter especialmente celebrativo. Por ello, se impulsarán liturgias y espacios de oración que ayuden a hacer visible lo que significa vivir como una Iglesia sinodal y misionera.
Además, no será un acontecimiento reservado únicamente al Vaticano. Cada Iglesia local será invitada a acompañar este proceso con celebraciones, momentos de comunión y espacios de diálogo que permitan profundizar en los temas surgidos durante el camino sinodal.
Uno de los grandes objetivos será responder una pregunta central: qué rostro concreto está tomando hoy una Iglesia más sinodal y qué nuevos caminos han nacido después del proceso vivido entre 2021 y 2024.
Todas las reflexiones y aportaciones serán entregadas al papa Pope Leo XIV como fruto de este proceso pastoral y espiritual. La Secretaría del Sínodo explica que todo lo vivido debe asumirse como un don que la Iglesia comparte con alegría y responsabilidad.
No implica nuevas tareas
El documento también aclara que esta implementación no busca llenar de nuevas actividades a las comunidades. Más bien, pretende renovar desde dentro la vida de la Iglesia e impulsar formas más sinodales de vivir, escuchar y caminar juntos.
Asimismo, se anima a las Iglesias a compartir sus experiencias y los frutos obtenidos, creando un intercambio constante que ayude al discernimiento común rumbo a la Asamblea de 2028.
La Secretaría del Sínodo insiste en que este proceso no es una consulta sociológica ni un debate político. El centro está en la oración, la escucha y el diálogo entre las comunidades.
Por ello, el documento subraya que será más importante la calidad de la escucha y del compartir que la cantidad de materiales o documentos producidos.


