Los 4 dogmas de la Santísima Virgen María

Los dogmas de la Virgen María son cuatro: María Madre de Dios, María Siempre Virgen, La Inmaculada Concepción de María y la Asunción de María.
Uno de los dogmas de la Virgen María es que ella es la Madre de Dios.
Uno de los dogmas de la Virgen María es que ella es la Madre de Dios.

Los católicos amamos a la Virgen María, y mucho, porque en Ella se manifiesta el amor mismo de Dios para con nosotros de una manera muy singular. Hasta ahora la Iglesia católica ha declarado cuatro dogmas de la Virgen María o dogmas marianos.

  1. María Madre de Dios
  2. María Siempre Virgen
  3. La Inmaculada Concepción de María
  4. La Asunción de María
Los dogmas de la Virgen María.

Los dogmas de la Virgen María.

Los dogmas son verdades de fe que han sido reveladas por Dios y transmitidas por la tradición de la Iglesia. Si quieres conocer más sobre qué significa esto, haz clic aquí.

Dogmas de la Virgen María:

La Inmaculada Concepción de María: “La Santísima Virgen María, desde el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original”.

La Perpetua Virginidad de María: “La Santísima Virgen María es virgen antes, durante y después del parto de su Divino hijo, siendo mantenida así por Dios hasta su gloriosa Asunción.”

María, Madre de Dios: “María, como una virgen perpetua, engendró a Cristo según la naturaleza humana, y porque de ella nace como verdadero hijo, el sujeto nacido posee la naturaleza humana, junto con la naturaleza divina del Verbo de Dios. Sin embargo, habiendo en Jesucristo dos naturalezas, no es una persona humana, sino solamente la persona divina, propiamente el Hijo de Dios; De ahí que el Hijo de María es el mismo Verbo que subsiste en la naturaleza humana; entonces María es verdadera Madre de Dios, puesto que el Verbo es Dios. Cristo: Verdadero Dios y Verdadero Hombre.”

La Asunción de María: “La Virgen María fue asunta en cuerpo y alma a los cielos inmediatamente después que acabó su vida terrestre; su Cuerpo no sufrió ninguna corrupción como sucederá con todos los hombres que resucitarán hasta el final de los tiempos, pasando por la descomposición.”

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