27 de agosto: La Iglesia Católica celebra a Santa Mónica de Hipona

La Iglesia celebra la fiesta litúrgica de Santa Mónica el 27 de agosto, es considerada la santa patrona de las madres y esposas.
Santa Mónica de Hipona.
Santa Mónica de Hipona.

Madre e hijo son santos: Santa Mónica y San Agustín, quien es uno de los grandes doctores de la Iglesia. Los dos vivieron en el siglo IV y son procedentes de África, perteneciente al Imperio Romano.

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Santa Mónica nació en Thagaste, en el actual Argel, hacia el año 331, en el seno de una familia cristiana. Era una mujer piadosa. En este poblado se casó con un hombre notable pero que era pagano llamado Patricius y quien no la trataba bien, pero ella, con sabiduría, prudencia y oración, lo pudo convertir al cristianismo un año antes de que él falleciera en el año 371. Con su esposo tuvo tres hijos de los cuales Agustín era el mayor; él nació el 13 de noviembre del año 354. El otro se llamaba Navigio y su hermana era Perpetua.


Santa Mónica sufrió mucho a causa de su hijo Agustín quien tuvo una concubina e ingresó a la secta de los maniqueos alejándose de los pasos que ella inculcaba a sus tres hijos y rezaba incesantemente por su conversión. No fue fácil. Durante 17 años, Agustín fue una oveja descarriada.

Agustín, cansado de los reproches de su madre, abandonó África y se fue a Cartago y luego a Milán y pero ella nunca dejó de rezar. 

Santa Mónica.

Santa Mónica.

Por su parte, San Agustín adquirió una notable cultura y un notable poder de discernimiento y reflexión; había estudiado retórica en Cártago desde que tenía 17 años de edad, y finalmente, tras mucho discernir y escuchar los ruegos de su madre, se convirtió al cristianismo, y fue una conversión muy racional pues mucho haber leído mucho. Un factor detonante fue el haber escuchado las prédicas de San Ambrosio, quien era obispo de Milán.

Gran parte de la vida de Santa Mónica fue contada por su propio hijo en el libro Confesiones, escrito con gran dolor tras la muerte de su madre que tuvo lugar a los 55 años de edad, en el año 387, en el puerto de Hostia, cerca de Roma, donde ella está sepultada

La Iglesia reconoce a madres excepcionales como a Santa Mónica y por ello, ella es considerada la santa patrona de las madres y esposas, y es una de las santas más veneradas y ejemplares en la Iglesia Católica y la ortodoxa.

La Iglesia celebra la fiesta litúrgica de Santa Mónica el 27 de agosto, y la de su hijo, San Agustín, quien llegó a ser obispo de Hipona, al día siguiente.

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