Papa Francisco: “Dejemos que Dios transforme nuestra existencia”

"Dios -dijo el Papa Francisco- teje nuestra historia y, si nosotros correspondemos con confianza a su plan de salvación, nos damos cuenta".
El Papa Francisco en audiencia general. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco en audiencia general. Foto: Vatican Media.

El Papa Francisco continuó este miércoles con su catequesis sobre la enseñanza de la Carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas, y recordó cómo el Señor transformó la vida de Saulo de ser perseguidor de los cristianos a convertirse en discípulo de Jesucristo.

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Como sucedió con el apóstol –continuó el Santo Padre- nosotros debemos recordar los momentos en que Dios nos ha llamado, pues Jesús también diseña nuestra vida.


“Cuántas veces, delante de las grandes obras del Señor, surge de forma espontánea la pregunta: pero ¿cómo es posible que Dios se sirva de un pecador, de una persona frágil y débil, para realizar su voluntad?”

“Sin embargo, no hay nada casual, porque todo ha sido preparado en el diseño de Dios. Él teje nuestra historia, la historia de cada uno de nosotros: Él teje nuestra historia y, si nosotros correspondemos con confianza a su plan de salvación, nos damos cuenta”.

El Papa aseguró que Pablo recuerda su historia lleno de maravilla y de reconocimiento a Dios.

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“Es como si quisiera decir a los gálatas que él podría ser de todo menos un apóstol. Había sido educado desde niño para ser un irreprensible observador de la ley mosaica, y las circunstancias le habían llevado a combatir los discípulos de Cristo”.

“Sin embargo, sucedió algo inesperado: Dios, con su gracia, le había revelado a su Hijo muerto y resucitado, para que él se convirtiera en anunciador en medio de los paganos”.

El Santo Padre aseguró que Pablo quiso dejar en claro Dios no lo llamó porque él lo mereciera, sino por pura gratuidad y misericordia; por ello, debemos dejarnos guiar por su voluntad.

La llamada conlleva siempre una misión a la que estamos destinados; por esto se nos pide que nos preparemos con seriedad, sabiendo que es Dios mismo quien nos envía, Dios mismo que nos sostiene con su gracia”.

“Hermanos y hermanas, dejémonos conducir por esta conciencia: el primado de la gracia transforma la existencia y la hace digna de ser puesta al servicio del Evangelio. El primado de la gracia cubre todos los pecados, cambia los corazones, cambia la vida, nos hace ver caminos nuevos. ¡No olvidemos esto!”.

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