Papa: Dios deja signos en nuestra vida, el milagro del vino lo muestra

El episodio de las bodas de Caná, muestra que Dios quiere lo mejor para nosotros, nos quiere felices, aseguró el Papa Francisco
Papa Francisco en el Ángelus. Foto: Vatican Media.
Papa Francisco en el Ángelus. Foto: Vatican Media.

Durante su mensaje previo al rezo del Ángelus el Papa Francisco reflexionó sobre la lectura del Evangelio que escuchamos este domingo, la cual nos habla de las bodas de Caná, donde Jesús transforma el agua en vino para la alegría de los esposos.

La lectura concluye diciendo: “Este fue el primero de los signos de Jesús… Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él” (Jn 2, 11).

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“Un signo es un indicio que revela el amor de Dios, que no reclama atención sobre la potencia del gesto, sino sobre el amor que lo ha provocado”, explicó el Papa Francisco. “Nos enseña algo del amor de Dios, que es siempre cercano, tierno y compasivo. El primer signo sucede mientras dos esposos están en dificultad en el día más importante de sus vidas”.

La Virgen se da cuenta del problema y lo señala con discreción a Jesús. Y Él interviene casi sin que se note. Jesús dice a los servidores que llenen las ánforas de agua, que se convierte en vino. Los invitados no se dan cuenta de lo sucedido y halagan al esposo, ya que aseguran que guardó el mejor vino para el final de la fiesta.

“Es bello pensar que el primer signo que Jesús cumple no es una curación extraordinaria o un prodigio en el templo de Jerusalén, sino un gesto que sale al encuentro de una necesidad simple y concreta de gente común, un gesto doméstico, un milagro -digámoslo así- ‘de puntillas’, discreto, silencioso. Él está dispuesto para ayudarnos, para levantarnos. Y entonces, si estamos atentos a estos ‘signos’, su amor nos conquista y nos hacemos discípulos suyos”.

Dios quiere lo mejor para nosotros

Pero hay algo más que nos muestra el milagro de las bodas de Caná: Que Dios quiere lo mejor para nosotros.

“Generalmente, el vino que se daba al final de la fiesta era el menos bueno; también hoy en día se hace esto, la gente en ese momento no distingue muy bien si un vino es bueno o si está un poco aguado. Jesús, en cambio, hace que la fiesta termine con el mejor vino”.

“Simbólicamente esto nos dice que Dios quiere lo mejor para nosotros, nos quiere felices. No se pone límites y no nos pide intereses. En el signo de Jesús no hay espacio para segundos fines, para pretensiones con respecto a los esposos. No, la alegría que Jesús deja en el corazón es alegría plena y desinteresada. ¡No es una alegría aguada!”

Busquen los signos de Dios en su vida

El Papa Francisco pidió a los fieles hacer un ejercicio de reflexión: “Probemos hoy a buscar entre nuestros recuerdos los signos que el Señor ha realizado en nuestra vida”.

“Que cada uno diga: ‘en mi vida, ¿qué signos ha realizado el Señor? ¿Qué indicios veo de su presencia?’” Son signos que ha llevado a cabo para mostrarnos que nos ama; pensemos en ese momento difícil en el que Dios me hizo experimentar su amor… Y preguntémonos: ¿con qué signos, discretos y premurosos, me ha hecho sentir su ternura?”.

Pregúntate:

¿Cuándo he sentido más cercano al Señor, cuándo he sentido su ternura, su compasión?

¿Cómo he descubierto su cercanía?

¿Cómo me ha quedado en el corazón una gran alegría?

Su corazón con Brasil

Posterior al rezo del Ángelus, el Papa expresó su cercanía con los afectados por las fuertes lluvias e inundaciones en diversas regiones del Brasil en las últimas semanas. “Rezo especialmente por las víctimas y por sus familiares, así como por quienes han perdido la casa. Que Dios sostenga el esfuerzo de cuantos están llevando socorro”.

Asimismo, el Santo Padre llamó a todos los fieles a participar del 18 al 25 de enero en la Semana de Oración por la unidad de los cristianos, que este año propone que nos veamos reflejados en la experiencia de los Magos, venidos de Oriente a Belén para honorar al Rey Mesías.

“También nosotros los cristianos, en la diversidad de nuestras confesiones y tradiciones, somos peregrinos en camino hacia la plena unidad, y nos acercamos más a la meta cuanto más mantenemos fija la mirada en Jesús, nuestro único Señor. Durante la Semana de Oración, ofrezcamos nuestras fatigas y nuestros sufrimientos por la unidad de los cristianos”.

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