La voz del Papa

Papa a dirigentes petroleros: en el rescate de la casa común, el tiempo apremia

Les pidió reconocer los costes sociales y tomar en cuenta las consideraciones científicas medioambientales, para beneficio de todos
Papa dirige mensaje a petroleras

Durante el encuentro La transición energética y la protección de la casa común, realizado este 14 de junio en el Aula Pío VI del Vaticano, el Papa Francisco tuvo un encuentro con los dirigentes de las compañías petroleras mundiales, a quienes aseguró que la crisis ecológica actual, especialmente el cambio climático, amenaza el futuro de la familia humana.

“Las generaciones futuras están a punto de heredar un mundo en ruinas. Nuestros hijos y nietos no deberían tener que pagar el costo de la irresponsabilidad de nuestra generación”, dijo el Papa durante este evento organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que se encarga de temas como justicia y paz, migraciones, salud, obras de caridad y cuidado de la creación.

El Sumo Pontífice aseguró que durante mucho tiempo los análisis científicos han sido ignorados, y se ha mirado con desprecio e ironía las “predicciones catastróficas”. Señaló que el Informe Especial sobre el Impacto del Calentamiento Global, elaborado por el Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático, advierte claramente que falta poco más de una década para que el calentamiento global llegue a su límite, por lo que se deben tomar medidas oportunas a fin de no cometer una grave injusticia con los pobres y las generaciones futuras”.

Asimismo, dijo que la utilización de los recursos naturales sólo puede considerarse ética cuando los costes económicos y sociales se reconocen de manera transparente y son sufragados totalmente por quienes se benefician, y no por otros, especialmente los pobres, que son quienes más sufren los peores impactos de la crisis climática, los más vulnerables a los huracanes, a las sequías, las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos.

En este sentido, el Papa dijo que “una comunicación abierta, transparente, fundamentada científicamente y regulada, redunda en beneficio de todos y hace posible mover el capital financiero hacia aquellas áreas que ofrecen las más amplias posibilidades a la inteligencia humana para crear e innovar, a la vez que protege el ambiente y crea más fuentes de trabajo”.

“Queridos amigos, ¡el tiempo apremia! Las reflexiones deben ir más allá de la mera exploración de lo que se puede hacer, y analizar lo que se debe hacer en adelante. No podemos darnos el lujo de esperar a que otros se adelanten, o dar prioridad a los beneficios económicos a corto plazo. La crisis climática requiere de nosotros una acción específica ahora mismo y la Iglesia está totalmente comprometida a hacer su parte”.

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